Argentina confirmó los primeros casos de la variante XFG del COVID-19, conocida popularmente como “Frankenstein” por surgir de la recombinación de dos subvariantes de Ómicron: LF.7 y LP.8.1.2.
Según el último Boletín Epidemiológico Nacional, esta variante fue identificada en el país con una presencia creciente. La Organización Mundial de la Salud la clasifica actualmente como una “variante bajo monitoreo”.
Durante las ocho semanas comprendidas entre las SE29 y SE36 de 2025, el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS) analizó 98 muestras mediante secuenciación genómica. De ellas, XFG apareció en el 29,59% (29 casos), mientras que LP.8.1 representó el 15,31% (15 casos). El resto correspondió a otros linajes de Ómicron que no se encuentran categorizados como variantes de interés (VOI) ni variantes bajo monitoreo (VUM).
La variante XFG se distingue por causar síntomas poco habituales en otras cepas, especialmente ronquera, afonía o pérdida completa de la voz.
Aunque su transmisibilidad es alta, y logró imponerse rápidamente en varios países de Asia y Europa, las autoridades sanitarias remarcan que no existen pruebas de que produzca cuadros más graves que las variantes ya circulantes.
“Si bien algunos países del Sudeste Asiático, donde XFG alcanza las mayores proporciones, reportaron aumentos de casos y hospitalizaciones, no hay evidencia que sugiera una mayor gravedad clínica en comparación con otras variantes”, señala el Boletín Epidemiológico Nacional.
En Argentina, la circulación del SARS-CoV-2 continúa dominada por la variante Ómicron y sus linajes. Dentro de ese panorama, se observó la detección de casos de XFG y LP.8.1, ambas incluidas en la categoría de VOI/VUM, aunque sin un impacto sanitario significativo hasta el momento.