La situación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es especial. A la fecha, la máxima casa de estudios no ha aceptado sumarse de manera integral a los sistemas de evaluación de la SEP y de organismos independientes.
De 72 programas de licenciatura que imparte, sólo ha registrado para su evaluación a 19, los cuales fueron certificados con estándares de calidad por organismos evaluadores, principalmente en ingeniería.
Las licenciaturas acreditadas por la UNAM son, en su campus central: arquitectura, administración, contaduría pública, informática, así como ingenierías en computación, en minas y metalurgia, petróleo, civil, eléctrica y electrónica, en telecomunicaciones, en geofísica, en geología, industrial, mecánica y médico cirujano.
De la Facultad de Estudios Superiores de Zaragoza están las carreras de médico cirujano, enfermería y sicología.
Pero la mayor fortaleza de la institución del puma, dentro de los programas de evaluación aplicados, se encuentra en sus 46 programas de posgrado certificados, de los cuales once cuentan con el rango de competentes a nivel internacional: doctorados en ciencias (astronomía), en ciencias biomédicas, en ciencias bioquímicas, en ciencias matemáticas, en ciencias químicas, en letras y en lingüística, así como en las maestrías en ciencias (neurobiología), en ciencias bioquímicas, en ciencias matemáticas y en lingüística hispánica.
“Nos estamos preocupando por la situación personal de los alumnos, pues no tienen las mismas condiciones económicas de los egresados de escuelas privadas: no es lo mismo estudiar un posgrado y trabajar al mismo tiempo, que sólo dedicarse a estudiar”, afirma el director general de Estudios de Postgrado, José Luis Palacio Prieto.
“Nos preocupa que el estudiante se titule en los tiempos que se establecen, pero hay que ver por qué no se titulan. Si son estudiantes de tiempo completo o no, si están trabajando, qué edad tienen, en suma, su entorno”.
Aun así, dice, las estadísticas son buenas. “En la UNAM hay programas de posgrado que generan un doctor titulado cada semana, aunque hay otros con un número de egresados más bajo”.
De acuerdo con Palacio, en la UNAM se cuenta con posgrados grandes, de mil 500 estudiantes, y otros que suman apenas unas decenas, y los muy consolidados cuentan con reconocimiento internacional y tienen tutores reconocidos, como los de las biológicas, medicina, ciencias sociales o matemáticas.
Añade que parte del éxito en posgrado se debe a la reducción de 300 a 38 programas, ya que había duplicidad de esfuerzos, y hoy se optimizan los recursos y la infraestructura, y se garantiza la relación investigación-docencia.
Y a pesar de que la UNAM puntea en acreditación de programas de posgrado, Palacio Prieto es un crítico de la forma en que el Conacyt elabora el ranking.
Dice que básicamente esa institución toma en cuenta la eficacia terminal como el factor para estar o para no estar en el Padrón Nacional de Postgrado, pero considera que este aspecto no debe ser crucial.
“Si lo vemos desde el punto de vista de infraestructura instalada, dudo que otro programa tenga uno como el de la UNAM, y lo mismo si hablamos de la calidad de los tutores. Creo que el Conacyt cada vez tiende a visitar menos las sedes”. (FJG)