Medical News

Published on December 15, 2005

Investigaciones

La UNAM y el combate contra el rotavirus

El Instituto de Biotecnología realiza estudios para contrarrestar a este agente infeccioso causante de la gastroenteritis aguda, que actúa sobre todo en invierno; cada año mata a casi un millón de infantes en el mundo.

El rotavirus es el principal microorganismo responsable de la gastroenteritis aguda, enfermedad que ataca a los niños menores de tres años.

Durante mucho tiempo, el rotavirus estuvo asociado a las llamadas enfermedades de la pobreza: infecciones gastrointestinales, desnutrición, parasitosis y tuberculosis, entre otras. Sin embargo, la gastroenteritis aguda por rotavirus también afecta a niños de los países desarrollados. Al año mata en todo el mundo a casi de un millón de infantes.

Enfermedad eminentemente infantil (hay rarísimos casos de adultos contagiados), la gastroenteritis aguda es desencadenada por un mortífero círculo infeccioso de transmisión fecal-oral.

Los síntomas comunes son fiebre, diarrea y vómito. Los niños diagnosticados como graves presentan deshidratación y sus consecuencias son: somnolencia, respiración rápida y mucosas secas.

Estos síntomas evolucionan aceleradamente. Así, un niño enfermo puede llegar a tener hasta 10 evacuaciones diarreicas y 10 vómitos al día.

De cada 800 niños hospitalizados, uno muere. En zonas donde la población tiene dificultades para acceder a hospitales, la mitad de los decesos infantiles por deshidratación sucede antes de que los pacientes puedan ser atendidos debidamente.

"Las medidas profilácticas y terapéuticas son esenciales para prevenir esta infección. Además, debemos tener en cuenta que la gastroenteritis aguda por rotavirus tiene un patrón estacional; es decir, en México y en el resto del mundo aumenta su incidencia en los meses de invierno", explica Susana López Charretón, investigadora del Instituto de Biotecnología, en el campus Morelos.

Modo de actuar

El rotavirus se propaga rápidamente en las heces fecales: una vez dentro del organismo humano, se introduce en las células que recubren las paredes del intestino delgado y las destruye.

"Como estas células son responsables de la absorción intestinal -indica la investigadora-, su destrucción es la principal causa de las evacuaciones continuas."

Esta infección se da principalmente entre los tres y los 24 meses de vida. Se ha calculado que la mitad de los niños de este grupo de edad se infecta con rotavirus durante los primeros 12 meses de vida. La otra mitad puede infectarse en los siguientes dos años.

Tres capas

La lucha de López Charretón contra el rotavirus empezó hace 20 años, cuando se incorporó al equipo formado en la UNAM por el chileno Romilio Espejo. Desde entonces ha estudiado el comportamiento de este agente infeccioso.

Gracias al trabajo de esta investigadora se ha podido comprender la estructura del virión, la replicación del genoma del virus y el proceso de morfogénesis de la progenie viral.

La estructura del rotavirus está formada por tres capas: la interna, que contiene su material genético, el cual es el encargado de programar su replicación y la destrucción de la célula huésped; la intermedia, que no juega ningún papel relevante, y la externa, que le sirve para reconocer e infectar a las células del intestino delgado.

Maquinaria" muy especial

López Charretón y sus colaboradores tienen mucho interés en estudiar las interacciones tempranas del rotavirus con la célula huésped para entender su mecanismo de entrada en ésta.

Mediante estudios in vitro han aprendido que la infección por rotavirus está altamente restringida a las células de las puntas de las vellosidades del intestino delgado.

"Esto puede deberse, al menos en parte, a la presencia de receptores específicos para el rotavirus en ese tipo de células", refiere López Charretón.

La identificación de estos receptores ha despertado el interés de grupos científicos internacionales dedicados al tema. Ello ha dado lugar a avances notables en el conocimiento de la biología molecular y la estructura del rotavirus.

Al respecto, López Charretón señala: "Sabemos que al menos hay tres sitios en la membrana de la célula huésped que son utilizados de manera secuencial por el rotavirus durante su unión y posterior ingreso en el citoplasma celular. Esta unión se hace por medio de las proteínas que forman la capa externa del rotavirus."

Los investigadores universitarios han identificado también tres proteínas celulares como probables receptores del rotavirus y ahora intentan definir cuál es el papel de cada una de ellas durante la unión y penetración de aquél en la célula.

"La ´maquinaria´ del rotavirus es muy especial: al infectar a la célula produce sus propias proteínas, que son capaces de controlar varios de los procesos celulares, incluyendo la traducción de las proteínas virales, la proliferación y la supervivencia de aquélla. Esto garantiza un ciclo replicativo muy eficaz para el rotavirus", explica la especialista.

Esperanza

López Charretón y sus colaboradores se han dedicado, asimismo, a identificar las proteínas virales responsables de modificar estos procesos celulares.

Recientemente demostraron que es posible "silenciar" los genes del rotavirus, lo que permitirá estudiar in vivo cuál es la función de cada una de sus proteínas estructurales y no estructurales y, por consiguiente, aprender más acerca de su biología.

Esto redundará, sin duda, en el diseño racional de medidas profilácticas y terapéuticas más eficaces.

Hasta ahora, las vacunas diseñadas contra la gastroenteritis aguda por rotavirus no han dado los resultados esperados. De ahí que la investigación de López Charretón y su equipo represente una verdadera esperanza para combatir con éxito la enfermedad.