La transmisión sucede sólo cuando se detecta ARN del VHC en el suero y se relaciona con altos niveles (más de 106 copias por mL). El índice de transmisión de madre a hijo, en mujeres embarazadas con viremia, es del 4% al 7%. Una coinfeción por VIH incrementa este índice 4 o 5 veces más.
No obstante, el momento y el modo de transmisión es por ahora desconocido. Por ello, se recomienda evitar cesáreas en mujeres con infección crónica de sólo VHC. El tratamiento preventivo queda limitado por la toxicidad fetal de los fármacos habituales para tratar la hepatitis C.
La lactancia materna no supone un riesgo importante de transmisión de VHC, si no hay heridas en los pezones y la hepatitis C materna es quiescente.
Toda mujer embarazada con elevado riesgo de infección debería pasar un cribado de anti-VHC. Si se halla anti-VHC positivo, se deberá hacer un test de ARN de VHC. En cuanto a los hijos de madres con hepatitis C, se habrá de realizar un test de ARN de VHC en dos ocasiones: entre los 2 y 6 meses; y de nuevo, entre los 18 y 24 meses.