No obstante, los propios autores señalan la necesidad de confirmar estos resultados, que califican de "evidencia preliminar".
A medida que el ser humano envejece, su capacidad para cicatrizar las heridas disminuye, y se cree que el estrógeno y otras hormonas están implicadas en el proceso de reparación de la piel. Pese a ello, la relación entre la THS y la cicatrización era algo que no se había estudiado suficientemente hasta la fecha.
Los autores analizaron una base da datos de más de 44.000 mujeres posmenopáusicas británicas. Observaron que aquellas que eran tratadas con THS presentaban menor riesgo –entre 30 y 40% menos probabilidades- de desarrollar heridas crónicas que el resto. De alguna manera, señalan los investigadores, esta terapia mejora la capacidad del organismo para cicatrizarlas.
Lancet 2002;359:675-677