"Es imposible comprender el envejecimiento y la salud sin una perspectiva sexual" dice el Dr. Bruno Lunenfeld* en el Nº 3 de la revista The Aging Male, de 2001. Lunenfeld, Jefe del Aging and Health Programme de la OMS, sostiene que a medida que vamos envejeciendo, tanto desde el punto de vista fisiológico como el psicosocial, los determinantes de la salud están intrínsecamente relacionados con el sexo. El conocimiento de esas diferencias es cada vez mayor gracias tanto a las investigaciones y los programas como a las ciencias clínicas y la salud pública. El especialista afirma que mientras las mujeres generan gastos de morbilidad y discapacidad mayores, los hombres mueren antes, sin que aun se tenga una comprensión acabada de las razones de esta mortalidad prematura. "A la hora de aplicar políticas importantes con respecto a la celeridad con la que la población mundial está envejeciendo, habrá que centralizar el interés sobre los temas relacionados con el sexo." "En el contexto de la salud, acota, "todavía es muy frecuente que el sexo se tome solo como sinónimo de temas relacionados con la mujer."
En este artículo en el que colaboró también Alexandre Kalache, se puede leer que esa imagen se basa en las campañas exitosas realizadas en las décadas de 1970 y 1980 destinadas a grupos de mujeres. Esas campañas fueron esenciales para que la salud de las mujeres saliera de la situación de relegamiento en el que se encontraba. El estado de salud de las mujeres ha sido relegado a través de toda la historia y fue importante tener un enfoque más ajustado sobre el mismo con el fin de extender los servicios a millones de mujeres en todo el mundo que estaban expuestas al abandono, con un gasto por enfermedades innecesario. Esto se ha debido en gran parte a una promoción apropiada, frecuentemente conducida por organizaciones no gubernamentales, de manera que la importancia de la salud femenina ha ido en aumento en forma gradual, sino en todos, en muchos países. Este logro no debe ser desperdiciado y por el contrario, requiere ser consolidado.
En general, dicen los autores, las razones por las que esta promoción fue exitosa provinieron de la batalla librada por las mujeres contra los opresores ¾los hombres, quienes a lo largo de toda la historia han retenido el poder a través de la política, la economía y su influencia en la sociedad. "El firme desafío de colocar los intereses masculinos en la agenda de salud es todavía mayor," enfatizan, "dado que implicará organizar una lucha sin oponente ni opresor. La batalla será contra la indiferencia y las actitudes establecidas; hacia una cultura en la cual el hombre tendría que reconocer la importancia de observarse a sí mismo, una cultura de auto cuidado, en oposición a la creencia habitual del hombre actual, el cual se considera a sí mismo como una máquina indestructible." Esta batalla guiaría finalmente al sector de la salud a reconocer que también podría satisfacer los temas de salud relacionados con los hombres. Con frecuencia, el mensaje transmitido por los servicios de salud de todo el mundo es "Nosotros no estamos interesados en su salud"; muchos hombre se ponen en contacto con el sector salud solamente durante su niñez o al final de sus vidas, o en ambas circunstancias.