Noticias médicas

/ Publicado el 24 de abril de 2007

Viceversa

La salud como inversión

Economía de la salud

SANTIAGO, Chile.- En salud pública, hay varios datos que los sanitaristas consideran innegables. Es un hecho, por ejemplo, que en general las personas de mejores ingresos tienen más expectativa de vida que las más carenciadas. También, que los recursos no alcanzan para satisfacer la demanda.

Por supuesto, esa escasez es más notoria en los países en desarrollo. En América latina, 195.000 chicos mueren cada año al nacer a pesar de que intervenciones de bajo costo podrían evitarlo...

Para dar respuesta a las limitaciones presupuestarias, las exigencias éticas de equidad y las presiones que imponen el desarrollo tecnológico acelerado y el cambiante patrón epidemiológico, un grupo de instituciones que incluye a la Organización Mundial de la Salud, el Centro Internacional Fogarty, la Fundación Bill y Melinda Gates, y el Banco Mundial, promovió el Programa de Prioridades en el Control de Enfermedades (DCPP, según sus siglas en inglés), una iniciativa que intenta analizar, generar y difundir información sobre cómo obtener el máximo rendimiento de los recursos disponibles y así mejorar el cuidado de la salud.

Varios de sus impulsores expusieron los principios de esta propuesta ante altos funcionarios de los sistemas de salud de la Argentina, Chile, Bolivia y Perú durante un seminario realizado en esta ciudad. Su tesis central es que se puede mejorar la salud aun sin aumentar los recursos.

La clave, sostuvo sir George Alleyne, director emérito de la Organización Panamericana de la Salud y editor del DCPP, es considerar la salud no un gasto, sino una inversión. "Muchas veces se asignan recursos por tendencias o modelos históricos -afirmó-; hay que aplicar un análisis meditado."

Para Keith Hansen, del Banco Mundial, la esencia de la DCPP está en priorizar sobre la base de principios tanto éticos como racionales: "Podemos priorizar sobre la base de un sistema abierto, explícito, cuidadoso... -dijo- o el sistema lo hará por nosotros, generalmente en contra de los más pobres".

La elección de prioridades en salud es una operación compleja que, en principio, permite obtener mejores resultados con el mismo dinero.

Para llevarlo adelante es preciso dominar los instrumentos que ayudan a tomar decisiones, como las revisiones clínicas y los metanálisis, la medicina basada en la evidencia y los análisis de carga de enfermedad y de costo/efectividad.

"El análisis de costo/efectividad consiste en averiguar el mayor efecto para un costo dado o el costo mínimo para un efecto dado -explicó Philip Musgrove, economista y también editor del programa-. Lo que queremos es saber cuáles son las mejores intervenciones, que no siempre tienen que ser estrictamente médicas. (Por ejemplo, aumentar los impuestos a los cigarrillos es una intervención costo-efectiva para combatir el tabaquismo.) Claro que esto no siempre es sencillo. A veces hay que elegir en un escenario en el que la intervención más efectiva cuesta más y la menos efectiva cuesta menos. Por otro lado, las distintas enfermedades son difíciles de comparar. Para esto desarrollamos unidades como la de «años de vida ajustados por discapacidad» (AVAD), que refleja el número de años saludables perdidos por todas las causas, ya sea por muerte prematura o por discapacidad temporal o permanente."

Una muestra de cómo funciona esto es el análisis de costo/efectividad realizado por el DCPP para comparar dos intervenciones que intentan evitar los accidentes de tránsito, aumentar las multas por velocidad excesiva e instalar reductores de velocidad: los reductores cuestan 3,23 dólares por AVAD prevenido, la aplicación de multas, 268.

Los disertantes subrayaron, eso sí, que el programa es una herramienta para orientar la inversión y no una receta.

La economía, se sabe, es una ciencia de alternativas, pero en un tema tan decisivo y de tantas dimensiones como el de la salud a veces la solución se resiste a las razones objetivas.

Por Nora Bär
ciencia@lanacion.com.ar

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