Medical News

/ Published on May 30, 2001

Infección en hemodiálisis

La reutilización de frascos eleva la infección por 'S. liquefaciens'

La utilización de frascos de un solo uso en múltiples ocasiones y juntar la epoetina alfa sin sustancias conservantes causaron el brote de infecciones por Serratia linquefaciens en el flujo sanguíneo en un centro de hemodiálisis. Para prevenir brotes similares, las unidades de diálisis deberían utilizar viales de medicación que contengan la dosis más adecuada a sus necesidades clínicas.

El equipo de Lisa A. Grohskopf, del Programa de Infecciones Hospitalarias del Centro de Control y Prevención de las Enfermedades, en Atlanta, llevó a cabo este trabajo porque en el transcurso de un mes se observaron 10 infecciones en el flujo sanguíneo por Serratia liquefaciens y 6 reacciones pirogénicas en pacientes ambulatorios atendidos en un centro de hemodiálisis.

Se efectuó un estudio de cohortes de todas las sesiones de hemodiálisis realizadas en los días en que los miembros del equipo del centro observaron infección por el citado microorganismo o reacciones pirógenas. Se revisaron los procedimientos y se cultivaron muestras de agua, medicamentos, jabones, lociones para las manos y de los cepillos de uñas que utilizó el personal del centro de hemodiálisis.

El equipo de investigadores analizó 208 sesiones en las que participaron 48 pacientes. En 12 sesiones, los pacientes presentaron infecciones en el sistema sanguíneo por S. liquefaciens y 8 afectados mostraron reacciones pirógenas sin infección del sistema sanguíneo. Las sesiones en las que se produjeron infecciones o reacciones se asociaron con una mediana de las dosis de epoetina alfa superior a la de las aplicadas en las 188 sesiones restantes y fueron más frecuentes durante los turnos de tarde y noche que en los de por la mañana. Las sesiones en las que ocurrieron infecciones o reacciones se asociaron con unas dosis de epoetina alfa de más de 4.000 unidades.

Se observó que los frascos sin conservantes de epoetina alfa de un solo uso fueron utilizados varias veces y que la epoetina alfa residual de múltiples frascos se juntó y fue administrada a los pacientes.

Todos los gérmenes aislados se comportaron de forma idéntica en electroforesis con el gel de campo pulsado. Una vez que se suspendió la práctica de juntar la epoetina alfa y se reemplazó el jabón y la loción contaminados no se produjeron más infecciones en el flujo sanguíneo ni reacciones pirógenas.

En un editorial que se publica en The New England Journal of Medicine, Robert A. Weinstein, del Hospital Cook Country, en Chicago, indica que la contaminación a través de la medicación parenteral en la mayoría de los casos sucede por errores en las técnicas de asepsia que se pueden evitar. De hecho, el Comité Asesor del Centro de Control y Prevención de Enfermedades, de Atlanta, ha elaborado unas recomendaciones para controlar la transmisión de patógenos a través de los frascos. No obstante, el experto subraya que no se trata de una práctica habitual y que el patógeno no es muy común.

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