En la reducción progresiva, el paso a menos de 10 cigarrillos se reconoce como una barrera difícil de superar. El método de reducción puede ser útil en los pacientes que tienen un alto grado de adicción a la nicotina y que realmente no quieren dejar de fumar pero se muestran receptivos a reducir el consumo. Según los autores del estudio, "no debe menospreciarse la eficacia del método de reducción progresiva del número de cigarrillos, sin tratamiento sustitutivo de nicotina, cuando sea la única opción terapéutica y se aplique un programa de deshabituación tabáquica con tratamiento cognitivo-conductual".
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