En palabras del Dr. Rowan T. Chlebowski, oncólogo del Instituto de Investigación Biomédica de Los Ángeles, EE UU, y director de este estudio en Fase III de carácter prospectivo y aleatorio, “nuestros hallazgos pueden perfectamente representar la primera evidencia sobre un efecto beneficioso asociado con el cambio de un estilo de vida, concretamente la reducción de la ingesta de grasas”.
Los investigadores compararon la incidencia de la recurrencia de cáncer de mama –incluidas las recurrencias distantes y locales/regionales, así como los nuevos tumores en la mama no afectada– que presentaban, por una parte, 975 pacientes posmenopáusicas con cáncer en fase temprana que consumían una dieta baja en grasas (la media de grasa diaria se estableció en 3,3g) y, por otra, 1.462 posmenopáusicas que, en la misma fase de desarrollo del tumor, consumían una dieta convencional (la media de grasa diaria se estableció en 51,3 g). Las mujeres sometidas a dieta baja en grasas recibieron 8 sesiones de asesoramiento nutricional cada dos semanas, y visitaron a un nutricionista cada tres meses.
El estudio, cuya media de seguimiento se estableció en cinco años, fue iniciado en el año 1994. Todas las pacientes reclutadas presentaban una edad comprendida entre los 48 y los 79 años y habían sido sometidas a una intervención quirúrgica para la extirpación de los tumores.
Concluido el período de seguimiento, el 9,8% de las mujeres que ingerían la dieta baja en grasas experimentó una recaída de la enfermedad. En el caso de las mujeres que tomaban la dieta convencional, el porcentaje se estableció en el 12,4%. La reducción del riesgo fue incluso superior en aquellas mujeres con tumores con negatividad para el receptor de estrógeno –marcador de mal pronóstico–. Así, y en el caso específico de las mujeres sometidas a la dieta baja en grasas y con negatividad para el referido receptor, el riesgo de recurrencia fue un 42% menor que el que presentaban las mujeres que seguían una dieta convencional.
Como concluyó el Dr. Chlebowski, “en el caso de que estos resultados sean confirmados por otros ensayos clínicos, la reducción de la ingesta de grasas podría constituir una parte del manejo del cáncer de mama en mujeres posmenopáusicas. Y llegado el caso, las pacientes contarían entonces con una opción adicional para, dentro del control de la enfermedad, reducir el riesgo de recaída del cáncer de mama”.
Webs Relacionadas
Instituto de Investigación Biomédica de Los Ángeles
Women’s Intervention Nutrition Study
ASCO
Publicado el 12 de junio de 2005
Nutrición y Ca de mama
La reducción de la ingesta de grasas podría reducir el riesgo de recurrencia del cáncer de mama
De acuerdo con los resultados del Women’s Intervention Nutrition Study, presentados en el día de ayer en Orlando, Estados Unidos, en el marco de la 41 Reunión Anual de la Sociedad Americana de Oncología (ASCO), la reducción de la ingesta grasas en la dieta se asocia con un incremento del 24% de la tasa de supervivencia libre de recaídas en mujeres posmenopáusicas con cáncer de mama en fase precoz.
En palabras del Dr. Rowan T. Chlebowski, oncólogo del Instituto de Investigación Biomédica de Los Ángeles, EE UU, y director de este estudio en Fase III de carácter prospectivo y aleatorio, “nuestros hallazgos pueden perfectamente representar la primera evidencia sobre un efecto beneficioso asociado con el cambio de un estilo de vida, concretamente la reducción de la ingesta de grasas”.
Los investigadores compararon la incidencia de la recurrencia de cáncer de mama –incluidas las recurrencias distantes y locales/regionales, así como los nuevos tumores en la mama no afectada– que presentaban, por una parte, 975 pacientes posmenopáusicas con cáncer en fase temprana que consumían una dieta baja en grasas (la media de grasa diaria se estableció en 3,3g) y, por otra, 1.462 posmenopáusicas que, en la misma fase de desarrollo del tumor, consumían una dieta convencional (la media de grasa diaria se estableció en 51,3 g). Las mujeres sometidas a dieta baja en grasas recibieron 8 sesiones de asesoramiento nutricional cada dos semanas, y visitaron a un nutricionista cada tres meses.
El estudio, cuya media de seguimiento se estableció en cinco años, fue iniciado en el año 1994. Todas las pacientes reclutadas presentaban una edad comprendida entre los 48 y los 79 años y habían sido sometidas a una intervención quirúrgica para la extirpación de los tumores.
Concluido el período de seguimiento, el 9,8% de las mujeres que ingerían la dieta baja en grasas experimentó una recaída de la enfermedad. En el caso de las mujeres que tomaban la dieta convencional, el porcentaje se estableció en el 12,4%. La reducción del riesgo fue incluso superior en aquellas mujeres con tumores con negatividad para el receptor de estrógeno –marcador de mal pronóstico–. Así, y en el caso específico de las mujeres sometidas a la dieta baja en grasas y con negatividad para el referido receptor, el riesgo de recurrencia fue un 42% menor que el que presentaban las mujeres que seguían una dieta convencional.
Como concluyó el Dr. Chlebowski, “en el caso de que estos resultados sean confirmados por otros ensayos clínicos, la reducción de la ingesta de grasas podría constituir una parte del manejo del cáncer de mama en mujeres posmenopáusicas. Y llegado el caso, las pacientes contarían entonces con una opción adicional para, dentro del control de la enfermedad, reducir el riesgo de recaída del cáncer de mama”.
Webs Relacionadas
Instituto de Investigación Biomédica de Los Ángeles
Women’s Intervention Nutrition Study
ASCO