Es, precisamente, esta característica la que los especialistas en ciberpsicología consideran una herramienta muy valiosa. En realidad, la creación de imágenes mentales es una práctica tradicional en psicoterapia. Un sinfín de métodos que van desde la interpretación de los sueños hasta las técnicas de reestructuración cognitiva están basados en la construcción de escenas determinadas que conducen a modificaciones del comportamiento y de la fisiología. Los expertos consideran que la realidad virtual es una técnica mucho más potente a la hora de abordar patologías como la claustrofobia, la agorafobia —miedo a encontrarse atrapado en un espacio sin salida—, los trastornos de la alimentación e, incluso, enfermedades mentales tan graves como la esquizofrenia.
Estas alteraciones incapacitan a los que las sufren para llevar una vida normal y enfrentarse a situaciones cotidianas. Los escenarios cibernéticos dan la oportunidad de entrar en contacto con aquello que angustia al enfermo en un entorno donde sabe que nada le puede pasar. Constituyen, según Botella, una transición entre la consulta del terapeuta y el mundo real que para estos individuos es una amenaza.
Los escenarios virtuales son muy flexibles y fáciles de programar de modo que, teóricamente, se pueden crear situaciones a la carta adaptadas a cada paciente. Y decimos en teoría porque aún existen limitaciones técnicas que lo impiden, aunque la ciberpsicóloga española asegura que dentro del proyecto europeo EMMA se ha logrado desarrollar programas extraordinariamente versátiles.
Sin embargo, el objetivo de EMMA es mucho más ambicioso y trasciende lo puramente patológico. La meta es emplear la realidad virtual como medio de crecimiento personal creando entornos para comprender las reacciones emocionales ante el exterior y perfeccionar habilidades e, incluso, poner a prueba nuestras ideas.
Pero esta modalidad terapéutica no se conformará con permanecer confinada en las salas de tratamiento, sino que en un futuro muy cercano llegará a los PC de los pacientes. Éstos podrán descargarse los programas correspondientes desde su casa y a partir de ahí ellos mismos decidirán cuándo y cómo administrarse la terapia. La telepsicología, que así la han bautizado los expertos, ha comenzado ya su andadura aunque todavía tímidamente. El grupo de Cristina Botella ha desarrollado un programa interactivo para superar el miedo a hablar en público que ya está comercializado y accesible en la Red.
Evidentemente con esta modalidad se pierde un elemento muy importante en el proceso terapéutico. Se trata del contacto con el especialista que es, en muchos casos, la clave del éxito de un tratamiento. A este respecto, Botella explica que la telepsicología es particularmente útil en aquéllos casos en los que el terapeuta se encuentra geográficamente lejos de su paciente o también para aquellos individuos cuyos trastornos no son muy graves y que de otro modo nunca acudirían a una consulta.