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/ Publicado el 30 de septiembre de 2003

El dilema continúa

La prevención del cáncer de próstata

Basado en los resultados de un estudio con finasteride, el autor plantea la duda acerca de la prevención del cáncer de próstata con ese fármaco.

El cáncer de próstata es el cáncer no cutáneo más común en Estados Unidos, la segunda causa de muerte por cáncer en los hombres estadounidenses y la séptima causa de muerte en ese país. En la actualidad, dice Peter T. Scardino en el N Engl J Med de juliio de este año, se estima que el número de casos nuevos de cáncer de próstata supera los 220.000 por año, y se espera que aumente a más de 380.000 hacia 2025, debido al envejecimiento de la población masculina.

La incidencia del cáncer de próstata y de la tasa de muerte por la enfermedad aumenta con la edad en forma exponencial. Otros factores de riesgo importantes de cáncer de próstata, dice el autor, incluyen el antecedente familiar de cáncer de próstata, la raza negra y la dieta rica en grasas. No se conocen métodos preventivos.

El finasteride inhibe la conversión de la testosterona a dihidrotestosterona por la enzima 5 a-reductasa, reduciendo un 90% el nivel de dihidrotestosterona, el andrógeno más activo de la próstata. Aprobado por la Food and Drug Administration como medicación oral para el tratamiento de los síntomas de hiperplasia prostática benigna, el finasteride reduce el tamaño de la próstata en un 20% a 30%, y mejora los índices del flujo urinario y el puntaje de los síntomas. En los trabajos a largo plazo controlados con placebo, el finasteride ha reducido en forma significativa el riesgo de retención urinaria aguda y la necesidad de intervención quirúrgica de la hiperplasia prostática benigna, del 10% al 5%.

Debido a su efecto beneficioso sobre la hiperplasia prostática benigna, el finasteride fue probado a corto plazo en trabajos controlados con placebo, como un tratamiento para el cáncer de próstata, pero tuvo poco efecto, pues redujo los niveles séricos del antígeno prostático específico (PSA) pero no ocasionó modificaciones equiparables en el volumen tumoral.

Sin embargo, dice Scardino, a principios de la década de 1990 era razonable pensar que el finasteride podía prevenir el cáncer de próstata por reducción de la estimulación androgénica. El Prostate Cancer Prevention Trial fue iniciado para probar esta hipótesis y es el primer trabajo importante de quimioprevención del cáncer de próstata. Thompson y col. publicaron en The New England Journal of Medicine de junio de 2003 los resultados del séptimo año de un trabajo en el que participan más de 18.000 hombres.

Al comienzo, informa Scardino, se seleccionaron hombres considerados de bajo riesgo para el cáncer de próstata (como indicaba la normalidad del tacto rectal y el nivel de PSA inferior a 3,0 ng/mL). Los hombres fueron asignados al azar al grupo tratado con 5 mg de finasteride por día o al grupo placebo y fueron monitoreados anualmente mediante un examen rectal digital y la medición del PSA sérico. Si se consideraba necesario (anormalidad del tacto rectal o del nivel del PSA) se hacía una biopsia con aguja pero ésta fue sistemática al finalizar el estudio, para todos los hombres que seguían vivos y en quienes todavía no se había diagnosticado el cáncer de próstata.

El punto final del estudio, explica Scardino, fue la tasa de detección del cáncer de próstata confirmado por la biopsia. El estudio fue diseñado para detectar una reducción relativa del 25% o más de la tasa de detección del cáncer en el grupo tratado, de la tasa esperada del 6% en el grupo placebo. Contrariamente a las expectativas de muchos especialistas, hubo un efecto importante del finasteride sobre la tasa de detección del cáncer.

La incidencia acumulada se redujo del 24,4% en el grupo placebo al 18,4% en el grupo finasteride. Los efectos tóxicos fueron limitados. Los efectos adversos sobre la función sexual fueron en parte compensados por los efectos beneficios sobre la función urinaria, incluyendo una reducción significativa en el riesgo de retención urinaria y la necesidad de una intervención quirúrgica-resección transuretral de la próstata-para aliviar la hiperplasia prostática benigna.

El autor se pregunta si en la actualidad habría que recomendar el finasteride para disminuir el cáncer de próstata. "Pero," dice, "debido a diversos hallazgos alarmantes en el informe de Thompson y col., la respuesta sería "no." En el grupo placebo, finaliza, el cáncer fue detectado cuatro veces más que lo esperado-24,4% más que el 6% en los hombres del grupo placebo.

Traducción y resumen objetivo. Dra. Marta Papponetti. Editora responsable de Medicina Interna de Intramed. Especialista en Medicina Interna. Docente Autorizada de la Universidad de Buenos Aires.