Tres de cada 13 mujeres que tienen un parto vaginal desarrollarán más adelante incontinencia urinaria. Y dos de cada 13, a quienes se les ha practicado cesárea, también sufrirán incontinencia. Es decir, la diferencia de índice de riesgo es relativamente muy pequeña en cuanto al método del parto.
No sólo las mujeres que han dado a luz padecen incontinencia urinaria. Un 10% de nulíparas acaban presentando síntomas de incontinencia. El riesgo de las que han dado a luz por medio de cesárea incrementa este índice hasta el 16% y, hasta el 21%, para las que han tenido parto vaginal.
Basándose en estos datos, los especialistas noruegos han calculado que las mujeres, a quienes se les practicó cesárea, tienen un 50% más de probabilidades de sufrir incontinencia urinaria, respecto a las nulíparas. Las que tuvieron partos vaginales tiene un 70% más de probabilidades de sufrir esta patología, que las que nunca dieron a luz.
La hipótesis de los investigadores es que las mujeres embarazadas sufren ciertos cambios hormonales que podrían causar deterioros musculares y nerviosos, los cuales más tarde originarían la incontinencia. Con todo, advierten que la mayoría de las mujeres que tienen partos no desarrollan nunca este tipo de patología y, que en todo caso, actualmente existen tratamientos muy eficaces para resolver este problema.
Webs Relacionadas
University of Bergen
http://content.nejm.org/
New England Journal of Medicine
http://www.uib.no/info/