Puntos de vista

/ Publicado el 8 de abril de 2003

Niñez en peligro

La paz de los niños y la guerra

Declaración de la Asociación Latinoamericana de Pediatría en relación al conflicto bélico de Irak.

Autor/a: Dr. Teodoro F. Puga *

Fuente: Asociación Latinoamericana de Pediatría

Yo puedo decir con toda confianza y por la experiencia
personal que he tenido, que una visión completa de la verdad
es posible sólo cuando uno practica una no violencia total.

Mahatma Gandhi

La PAZ es la antítesis de la guerra. Paz es la armonía en la convivencia, guerra es la falta de esa armonía.

Los millones de niños, niñas y adolescentes carentes de afecto, sin alimentación apropiada, sin ninguna educación, son carne de cañón pero no son quienes declaran las guerras. Es decir, que si queremos formar a nuestros niños para la paz, debemos tomar conciencia de todo lo que hace falta para lograr esa armonía.

Pero también es importante que los que la buscan tengan conciencia que la paz debe ser fruto de un orden que nos contemple a todos, de un respeto mutuo, de un conocer los límites de cada uno y sobre todo de la responsabilidad que implica poseer los medios y cualidades necesarias para vivir en paz, es decir saber organizar, proveer y liderar en forma y momento oportunos.

Esa es la tarea en que todos debemos estar empeñados y apoyar en forma permanente, para que las declaraciones no queden en meras palabras y se concreten en obras. Es necesario que toda la comunidad de América Latina esté atenta al cumplimiento de la “Convención de los Derechos del Niño” que en muchos de nuestros países se convirtió en Ley o fue incorporada a la Constitución de las Naciones.

La paz no se fabrica por decreto, la paz se desea, se siente y se trasmite con el pensamiento, con las palabras y con las actitudes. En paz se construye y se ama, se vive. En guerra se destruye y se odia, se muere.

No olvidemos que las guerras sí pueden comenzar por decreto cuando los que viven en  paz se olvidan de la justicia y de la democracia; y que después de una guerra, heridos los orgullos, aparece una “paz” de vencedores y vencidos que poco tiene que ver con la justicia. Los niños, las niñas y los adolescentes deben saber que la paz no sólo nos da confianza y bienestar, sino también la obligación del trabajo que construye, la justicia que hermana, la educación que forma y la libertad que nos hace creativos.

La paz es como la fe, se alimenta día a día, momento por momento, con el mismo ritmo que se mueven las constelaciones, sin detenerse nunca. Caso contrario se produce el caos, que no queremos, pero también existe.

La Asociación Latinoamericana de Pediatría – ALAPE – que integran más de 100.000 pediatras agrupados en las Sociedades Nacionales de Pediatría, asume el compromiso moral de mantener la salud y la protección social de los niños de Latinoamérica, para que progresen en la vida como sujetos de derecho y no sean objeto de manipulaciones indebidas, abusos y hechos violentos que puedan disfrutar de un futuro en armonía.

Como decía Moore House, dos condiciones y solamente dos caracterizan la raza  humana: la bipedestación y la sonrisa. Nosotros pongamos de pie a un niño, él pondrá la sonrisa.

Sí a la PAZ, No a la GUERRA.

* Dr. Teodoro F. Puga
Presidente Asociación Latinoamericana de Pediatría- ALAPE