“La intervención quirúrgica realizada cuando el niño tiene 10 o menos semanas ofrece los mejores resultados. El retraso de la operación aumenta el riesgo de obtener resultados muy pobres”, ha asegurado el Dr. Lambert. Los niños con catarata congénita bilateral suelen desarrollar nistagmo después de las 10 semanas, por lo que es crucial efectuar la intervención de cataratas antes de que desarrollen el nistagmo para preservar una buena visión, ha señalado.
El Dr. Lambert presentó un estudio de 45 niños con catarata congénita bilateral que fueron operados dentro de las 35 semanas de vida (una media de 12,3 semanas). Un 57% de los pacientes consiguieron una agudeza visual mejor corregida igual o mejor de 20/40; un 29% logró una agudeza visual entre 20/50/ y 20/80; y un 14% obtuvo una agudeza visual igual o peor de 20/100.
Los niños operados de cataratas después de 10 semanas de vida presentaban índices mayores de escasa agudeza visual (igual o peor de 20/100) que los intervenidos dentro de las 10 primeras semanas.
Otros estudios indican que la operación de cataratas congénitas deben hacerse dentro de las primeras ocho semanas de vida. Pero, según el Dr. Lambert, no se han hallado ventajas concretas entre las ocho y las 10 semanas.
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Emory University School of Public Health
American Association for Pediatric Ophthalmology and Strabismus