Un estudio de la OMS sobre la evolución de los precios del tabaco de 1990 a 2000 en más de 80 países revela que los cigarrillos han aumentado su precio en la mayoría de los países industrializados, pero son más asequibles que nunca en numerosos países en vías de desarrollo.
La OMS cree que más del 70% de los 8,4 millones de muertes a causa del tabaco en el 2020 se producirán en los países pobres. También advierte que si los precios siguen siendo bajos, habrá una tendencia a que aumente el consumo, la morbilidad y la mortalidad en un futuro. La organización señaló que en todos los continentes, numerosos países en desarrollo que no tienen un programa global de lucha antitabáquica han disminuido los precios del tabaco durante los últimos diez años, por ejemplo, Vietnam, Costa Rica o Costa de Marfil.
Por el contrario, el precio de los cigarrillos tiende a aumentar en los países más ricos que han puesto a punto programas de lucha antitabáquica -como Noruega, Australia o Hong Kong-. "El aumento de los precios sigue siendo uno de los métodos más eficaces para frenar el consumo y reducir así la tasa mundial de mortalidad", declaró el Dr. Derek Yach, director ejecutivo de la OMS de Enfermedades No Transmisibles y de Salud Mental.
Según Yach, esta medida puede contribuir a que los no fumadores lo sigan siendo, a que una parte de los fumadores consuma menos tabaco o deje de fumar, y que los ex fumadores no vuelvan a fumar más. Según el Banco Mundial, citado en un estudio de la OMS en el que ha participado Yach y que será pronto publicado en la revista "Tobacco Control", un aumento de los precios del tabaco de un 10% puede reducir la demanda de un 4% en los países ricos y un 8% en los países de poca o mediana renta. La OMS insta a los Gobiernos a no dejarse llevar por las presiones de la industria y a seguir con su misión principal, que es la de proteger la salud pública.
Publicado el 3 de marzo de 2002
Tabaquismo
La OMS advierte del riesgo que conllevan los bajos precios del tabaco en los países en desarrollo
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido en un comunicado de que los países en vías de desarrollo podrían tener pronto las mayores tasas de morbilidad y de mortalidad asociadas al tabaquismo debido al bajo precio de los productos de tabaco. Según la organización, éstos cuestan a veces menos que una barra de pan.
Un estudio de la OMS sobre la evolución de los precios del tabaco de 1990 a 2000 en más de 80 países revela que los cigarrillos han aumentado su precio en la mayoría de los países industrializados, pero son más asequibles que nunca en numerosos países en vías de desarrollo.
La OMS cree que más del 70% de los 8,4 millones de muertes a causa del tabaco en el 2020 se producirán en los países pobres. También advierte que si los precios siguen siendo bajos, habrá una tendencia a que aumente el consumo, la morbilidad y la mortalidad en un futuro. La organización señaló que en todos los continentes, numerosos países en desarrollo que no tienen un programa global de lucha antitabáquica han disminuido los precios del tabaco durante los últimos diez años, por ejemplo, Vietnam, Costa Rica o Costa de Marfil.
Por el contrario, el precio de los cigarrillos tiende a aumentar en los países más ricos que han puesto a punto programas de lucha antitabáquica -como Noruega, Australia o Hong Kong-. "El aumento de los precios sigue siendo uno de los métodos más eficaces para frenar el consumo y reducir así la tasa mundial de mortalidad", declaró el Dr. Derek Yach, director ejecutivo de la OMS de Enfermedades No Transmisibles y de Salud Mental.
Según Yach, esta medida puede contribuir a que los no fumadores lo sigan siendo, a que una parte de los fumadores consuma menos tabaco o deje de fumar, y que los ex fumadores no vuelvan a fumar más. Según el Banco Mundial, citado en un estudio de la OMS en el que ha participado Yach y que será pronto publicado en la revista "Tobacco Control", un aumento de los precios del tabaco de un 10% puede reducir la demanda de un 4% en los países ricos y un 8% en los países de poca o mediana renta. La OMS insta a los Gobiernos a no dejarse llevar por las presiones de la industria y a seguir con su misión principal, que es la de proteger la salud pública.