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LONDRES.- La cantidad de decesos por la nueva gripe en Europa casi se ha duplicado cada dos semanas desde mediados de octubre y 169 personas han muerto como consecuencia de la enfermedad en los últimos siete días, según han indicado expertos en el control de la epidemia.
El Centro Europeo de Control y Prevención de Enfermedades (ECDC), con sede en Estocolmo, ha señalado que se han registrado en Europa 670 muertes por gripe H1N1 desde que inició los controles en abril y que los 31 países de la Unión Europea (UE) y la zona de libre comercio europea (EFTA) presentan casos del virus.
"Las cifras de muertes (...) han mostrado un aumento constante, casi duplicándose cada 15 días en las últimas seis semanas", ha indicado la entidad en su actualización diaria.
"Si bien la mayoría de los decesos han sido hasta la fecha en Europa occidental, se comenzaron a registrar números crecientes de muertes en Europa central y oriental", ha añadido el centro.
En muchos países del continente, en las últimas semanas comenzaron los programas de vacunación para tratar de detener la expansión del virus, que se conoce popularmente como gripe porcina o gripe A y que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado como pandémico en junio.
Pero los planes de inmunización tienen distintos niveles de aceptación y también rechazo por parte de quienes se manifiestan contra la vacuna, según la Sociedad Europea de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas (ESCMID).
Graves consecuencias
La asociación ha destacado que esa oposición está poniendo en riesgo "la salud pública y vidas".
"Deberían tenerse en cuenta las graves consecuencias de rechazar la vacuna (...) y los médicos deben aclarar la seguridad y el rol de protección vital que tiene que jugar la inmunización", ha expresado el presidente de la ESCMID, Javier Garau, en un comunicado.
La OMS señaló la semana pasada que los gobiernos de todo el mundo han administrado más de 65 millones de dosis de la vacuna H1N1. Los efectos colaterales comunes de la inyección incluyen inflamación, enrojecimiento o dolor en la zona de aplicación y, en algunas ocasiones, fiebre o dolor de cabeza.
La agencia de Naciones Unidas ha descartado cualquier muerte vinculada con la administración de la vacuna.
El ECDC ha informado de una "intensidad muy alta" de enfermedades del tipo gripe en la última semana en Italia, Noruega y Suecia y ha explicado que la intensidad era "alta" en Bulgaria, Dinamarca, Alemania, Islandia, Irlanda, Lituania, Luxemburgo, Polonia y Portugal. El resto de Europa presentaba intensidad "media", añade.
La ESCMID ha indicado que los niveles de gripe eran "inusualmente elevados para esta época del año", con un 99% de los casos de infecciones con H1N1.
La Sociedad Europea de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas ha expresado su temor sobre que una "desinformación deliberada" de las inyecciones contra la cepa H1N1 se expanda por un movimiento creciente antivacunación y alertó que un bajo rechazo podría minar los esfuerzos por controlar la pandemia y elevar la presión sobre los sistemas de salud europeos.
Algunas personas dicen que temen que las nuevas vacunas pandémicas no hayan sido probadas correctamente debido a la necesidad de apresurar su aprobación por la presencia de la pandemia.
Sin embargo, los reguladores, los expertos en salud y la OMS indican que las inmunizaciones pandémicas son seguras, efectivas y que ofrecen una protección vital.
"Nadie debería rechazar una vacuna segura y efectiva cuando estamos lidiando con un virus impredecible capaz de matar a niños y adultos jóvenes en la flor de la vida", expresó Garau.
ESTUDIO EN 'THE LANCET'
Aprendiendo lecciones de gripe desde México
Los niños y los menores de 39 años son quienes más se han contagiado en este país
MARÍA VALERIO
México fue el primer país en dar la voz de alerta cuando aparecieron los primeros casos de gripe A/H1N1 y es allí donde se están realizando muchos de los estudios científicos que permiten conocer un poco mejor el comportamiento de esta epidemia. Los últimos datos publicados en la revista 'The Lancet' demuestran que el nuevo virus infecta sobre todo a gente joven, aunque son los mayores quienes más están falleciendo por esta causa.
El análisis realizado por el equipo de Víctor Borja Aburto, del Instituto Mexicano de Seguridad Social, se llevó a cabo con los datos registrados en los primeros meses de la epidemia, entre abril y julio de 2009. Según esas estadísticas, son los niños y los menores de 39 años quienes más se contagiaron; aunque la tasa de mortalidad más elevada la sufrieron los individuos mayores de 70 años.
"La elevada incidencia entre los individuos jóvenes demuestra no sólo mayor exposición al contagio durante sus actividades diarias sino también que ellos carecen de esta cierta inmunidad previa", apunta el equipo de Borja Aburto.
Otro factor de riesgo que incrementó las posibilidades de fallecimiento fue el hecho de tener alguna patología crónica previa y el retraso a la hora de ingresar en el hospital. Concretamente, por cada día de retraso en acudir al médico después de llevar más de cuatro jornadas con síntomas gripales elevó un 20% el riesgo de muerte.
Como ya venían apuntando otros estudios anteriores, los investigadores mexicanos también observaron un cierto nivel de protección entre las personas que se habían vacunado el año previo de la gripe común. Concretamente, esta inmunización mostró una protección del 35%; especialmente entre las personas de más edad que podrían haber estado en contacto con algún virus parecido al actual durante su infancia.
Todos estos datos les llevan a emitir un mensaje de tranquilidad: "Aunque el virus H1N1 se ha extendido ya a 168 países en todo el mundo, no ha alcanzado las dimensiones de su predecesora en 1918. Y algunos investigadores piensan que con la información disponible hasta ahora, el actual virus gripal no causará una pandemia de la escala de las que se sufrieron en el siglo XX". Y, a pesar de ello, advierten de que aunque su evolución sea más leve de lo temido, "el virus sigue representando una amenaza".
Una idea en la que coinciden Jorge Gómez Benavides y Alberto Laguna-Torres, del ministerio peruano de Salud. "La pandemia no ha alcanzado las dimensiones de la del 18, probablemente porque el conocimiento científico ha evolucionado más rápido que entonces y gracias también al actual sistema global de información y comunicaciones".