El virus de la hepatitis C puede permanecer asintomático incluso durante décadas, algo que dificulta un tratamiento temprano y disminuye las posibilidades de erradicar el virus, por lo que a menudo la infección se detecta en análisis rutinarios de sangre, al encontrar elevados los niveles de transaminasas. Por esta razón, los expertos recomiendan a todos aquellos que recibieron una transfusión o inyecciones con agujas no desechables antes de 1989 que se realicen análisis de transaminasas.
En España se calcula que existen 800.000 infectados. El 80-85% de estas personas puede acabar desarrollando una hepatitis crónica, y un 20% evolucionará a cirrosis, que puede desembocar en carcinoma hepatocelular o insuficiencia hepática.
La hepatitis C crónica provoca casi la mitad de las cirrosis hepáticas y constituye la primera causa de trasplante de hígado. Un tratamiento precoz y ajustado al peso de cada paciente puede llevar a la eliminación del virus, advirtió el Dr. Jesús Prieto, presidente de la Asociación Española para el Estudio del Hígado.
El tratamiento más usado consiste en peginterferón alfa más ribavirina, que ofrece una tasa media de curación del 61%. Así, según un estudio del Hospital Clínico de Madrid, el índice de masa corporal está asociado a esteatosis hepática y puede ser un cofactor en la patogénesis de la fibrosis hepática en pacientes con hepatitis C.
"Recientemente, se han desarrollado inhibidores de la proteasa y de la polimerasa del virus de la hepatitis C que constituyen alternativas terapéuticas prometedoras", explicó el Dr. Prieto. "Además, se está trabajando en el desarrollo de procedimientos inmunoterápicos basados en la inducción de respuestas inmunes en el paciente o en la transferencia de células efectoras con especificidad frente a antígenos virales que podrían ofrecer soluciones", añadió.
Por otro lado, las técnicas de terapia génica dirigidas a activar la respuesta inmune antiviral o a inducir la expresión de un gen terapéutico en el hígado (como el interferón alfa o la interleucina 12) pueden resultar útiles en el futuro. A juicio de los especialistas, en un plazo de 5 años aparecerán avances significativos en el tratamiento de la hepatitis C, algo necesario porque las previsiones indican que en los próximos 10 años, pueden llegar a multiplicarse por cuatro los casos de cirrosis, cáncer de hígado y transplantes hepáticos.
Webs Relacionadas
Congreso Mundial de Medicina Interna
http://www.granada2004.com/
Publicado el 3 de octubre de 2004
Hepatitis C
La mitad de los pacientes con hepatitis C desconoce que está infectado
La mitad de los pacientes infectados por el virus de la hepatitis C desconoce que lo está, lo que aumenta las posibilidades de contagio y facilita la progresión del daño hepático al privar al paciente del tratamiento adecuado y de una limitación rigurosa en el consumo de alcohol, según se puso de manifiesto durante el XXVII Congreso Mundial de Medicina Interna, que se celebra en Granada.
El virus de la hepatitis C puede permanecer asintomático incluso durante décadas, algo que dificulta un tratamiento temprano y disminuye las posibilidades de erradicar el virus, por lo que a menudo la infección se detecta en análisis rutinarios de sangre, al encontrar elevados los niveles de transaminasas. Por esta razón, los expertos recomiendan a todos aquellos que recibieron una transfusión o inyecciones con agujas no desechables antes de 1989 que se realicen análisis de transaminasas.
En España se calcula que existen 800.000 infectados. El 80-85% de estas personas puede acabar desarrollando una hepatitis crónica, y un 20% evolucionará a cirrosis, que puede desembocar en carcinoma hepatocelular o insuficiencia hepática.
La hepatitis C crónica provoca casi la mitad de las cirrosis hepáticas y constituye la primera causa de trasplante de hígado. Un tratamiento precoz y ajustado al peso de cada paciente puede llevar a la eliminación del virus, advirtió el Dr. Jesús Prieto, presidente de la Asociación Española para el Estudio del Hígado.
El tratamiento más usado consiste en peginterferón alfa más ribavirina, que ofrece una tasa media de curación del 61%. Así, según un estudio del Hospital Clínico de Madrid, el índice de masa corporal está asociado a esteatosis hepática y puede ser un cofactor en la patogénesis de la fibrosis hepática en pacientes con hepatitis C.
"Recientemente, se han desarrollado inhibidores de la proteasa y de la polimerasa del virus de la hepatitis C que constituyen alternativas terapéuticas prometedoras", explicó el Dr. Prieto. "Además, se está trabajando en el desarrollo de procedimientos inmunoterápicos basados en la inducción de respuestas inmunes en el paciente o en la transferencia de células efectoras con especificidad frente a antígenos virales que podrían ofrecer soluciones", añadió.
Por otro lado, las técnicas de terapia génica dirigidas a activar la respuesta inmune antiviral o a inducir la expresión de un gen terapéutico en el hígado (como el interferón alfa o la interleucina 12) pueden resultar útiles en el futuro. A juicio de los especialistas, en un plazo de 5 años aparecerán avances significativos en el tratamiento de la hepatitis C, algo necesario porque las previsiones indican que en los próximos 10 años, pueden llegar a multiplicarse por cuatro los casos de cirrosis, cáncer de hígado y transplantes hepáticos.
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Congreso Mundial de Medicina Interna
http://www.granada2004.com/