Un innovador estudio realizado por investigadores de la Universidad de Waterloo demostró que la medición del cortisol en muestras de cabello puede revelar señales tempranas de riesgo de depresión, ansiedad y otros desafíos de salud mental en niños que viven con enfermedades físicas crónicas (EFC). Los resultados, publicados en la revista Stress and Health, sugieren que este biomarcador no invasivo podría convertirse en una herramienta clave para la detección temprana y la intervención personalizada en este grupo vulnerable.
Según datos de la investigación, el 40 % de los niños en Canadá conviven con una EFC, una cifra que ha aumentado de manera constante en las últimas décadas. Estos niños enfrentan un riesgo significativamente mayor de desarrollar problemas de salud mental en comparación con sus pares sanos, lo que se traduce en una menor calidad de vida, mayor riesgo de ideación suicida y un uso más frecuente de servicios de salud.
Emma Littler, candidata a doctorado en Ciencias de la Salud Pública y autora principal del estudio, explicó que "vivir con una enfermedad crónica implica desafíos diarios como la medicación, la ausencia escolar y la adaptación de actividades, lo que puede generar un desgaste emocional considerable".
El estudio, que siguió a 244 niños canadienses con EFC durante cuatro años, midió los niveles de estrés a través del cortisol en el cabello, un marcador biológico que refleja la exposición al estrés a lo largo del tiempo. Los resultados fueron contundentes:
- Más de dos tercios de los niños presentaron niveles persistentemente altos de cortisol.
- Aquellos con cortisol elevado mostraron una mayor incidencia de síntomas de depresión, ansiedad y problemas de conducta en comparación con los niños cuyos niveles de cortisol disminuyeron con el tiempo.

El modelo predijo (A) la internalización de los síntomas de psicopatología y (B) la externalización de los síntomas de psicopatología a lo largo del tiempo para cada clase de trayectoria de concentración de cortisol (CHC).
El cortisol en el cabello ofrece una ventaja clave: es un biomarcador no invasivo y fácil de recolectar, lo que lo hace ideal para su uso en entornos clínicos. Según el Dr. Mark Ferro, profesor de la Escuela de Ciencias de la Salud Pública de Waterloo y coautor del estudio: “Identificar estos factores de riesgo de manera temprana permitiría a médicos y familias intervenir antes de que los problemas emocionales y conductuales se consoliden. Además, el cortisol capilar podría utilizarse para monitorear la eficacia de tratamientos o programas de apoyo en la reducción del estrés”.
Los hallazgos también sugieren que la evolución de los niveles de cortisol a lo largo del tiempo puede ser un indicador más preciso que una medición puntual. Los niños cuyos niveles de cortisol disminuyeron mostraron una mejora significativa en su salud mental, mientras que aquellos con niveles persistentemente altos continuaron presentando síntomas clínicos.
En una investigación paralela, Ferro y sus colegas de la Universidad McMaster analizaron biomarcadores inflamatorios en sangre de niños con EFC. Los resultados, publicados en un estudio titulado Inflammatory biomarkers predictive of psychopathology in children with physical illness, indicaron que ciertas señales en sangre están asociadas con un empeoramiento de la salud mental, mientras que otras se vinculan con mejorías. Esto sugiere que la combinación de pruebas de cortisol capilar y biomarcadores sanguíneos, junto con evaluaciones psicológicas, podría optimizar la identificación de niños que requieren apoyo adicional.
Los autores destacan que estos hallazgos podrían transformar la práctica clínica, permitiendo la detección temprana de niños en riesgo mediante herramientas objetivas y accesibles; intervenciones personalizadas, como terapias cognitivo-conductuales o programas de manejo del estrés, antes de que los síntomas se agraven; monitoreo longitudinal del impacto de las intervenciones mediante la medición seriada de cortisol.
Sin embargo, se requieren estudios adicionales para estandarizar los umbrales de cortisol y validar su uso en diferentes poblaciones y contextos clínicos.