Entrevistas

/ Publicado el 11 de septiembre de 2005

Hisotria y afectos de un médico ejemplar

"La Medicina es mi pasión" Entrevista al Dr. Gustavo Berri

Entrevista a uno de los pioneros de la Cardiología Pediátrica. Un recorrido cargado de emociones, la pasión al servicio de la Medicina.

Autor/a: IntraMed

Indice
1. Una vida, una profesión
2. La Medicina es mi Pasión


Dr. Gustavo Berri

¿Como describiría Ud. las transformaciones que el rol social del médico ha sufrido a lo largo de su carrera profesional.?

El rol social del médico es proteger la salud de la población. El gran desarrollo de la Medicina ocurrió a partir de la segunda mitad del siglo pasado y la Cardiología fue reconocida como especialidad en 1942.
En esa época, la información era contradictoria e insuficiente. En efecto, se condenaba al aceite de oliva en la preparación de los alimentos, mientras se admiraba a los artistas de Hollywood que al fumar trasmitían prestancia y distinción a su varonil figura.
Era también en la década de los cincuenta, que se nos censuraba cuando indicábamos un cateterismo cardíaco en niños pequeños. Por ello hubo que educar a los pacientes y a los médicos con respecto a las posibilidades de la Medicina en la prevención, diagnóstico y tratamiento de las afecciones cardíacas.

En la prevención de la aterosclerosis, se pasaba del tono jocoso con que se mencionaba al colesterol bueno y malo en la televisión, a las dietas y medicamentos antilipémicos que luego se difundieron. También el tratamiento farmacológico de la misma afección se realizaba con comprimidos cuya efectividad mejoraba, al parecer, de acuerdo a la mayor lejanía de su país de origen (Holanda, Japón) o al personaje que los ingería (suero de la juventud, jalea real).

En la actualidad, los conocimientos de los factores de riesgo en la enfermedad coronaria y su repercusión se basan en estudios epidemiológicos prospectivos (Framingham, Bogalusa), en el diagnóstico por imágenes y en los resultados de tratamientos en publicaciones serias que demuestran veracidad de los conocimientos científicos (“Medicina basada en la evidencia”).

Existen, sin embargo, factores negativos entre los que menciono el elevado costo de algunos recursos terapéuticos como el “stent recubierto “ o medicamentos de  uso en tratamientos prolongados, como los hipocolesterolémicos y también el “ensañamiento terapéutico” en los enfermos terminales.

¿Cual ha sido su vivencia luego de tantos años de trabajo en  el Htal Público?

He tenido la fortuna que, en mis 47 años de actuación en hospitales públicos pediátricos, he podido apreciar las características del Hospital R.Gutiérrez y del Hospital  J. P. Garraham. El primero inaugurado en 1896 y el segundo, en 1987.
Al hospital Gutiérrez me incorporé a los 18 años en calidad de practicante y fue mi segunda casa, pues contribuyo a mi formación como persona y como médico.

Ello explica el afecto que tengo hacia el viejo local, en el que sufrimos las consecuencias del deterioro edilicio con las frecuentes humedades de sus paredes y techos, que dificultaban su funcionamiento. Se requirió gran trabajo y esfuerzo para lograr la adquisición y mantenimiento de los equipos, contando además con la inapreciable ayuda de COAS y de ADANIC (Asociación de Ayuda al Niño Cardíaco). Esta última, la integraban un grupo de madres de niños afectados de malformaciones cardíacas que brindaron, no solamente ayuda económica a nuestra a División de Cardiología, sino tambien ayuda emocional a los niños internados.

Fueron muy numerosos los pacientes asistidos con patologías complejas provenientes de todos el país. De ahí el enorme caudal de enseñanza  y de experiencia que dejaban los ateneos con discusión de enfermos. Los profesionales del hospital se desarrollaron en un ambiente científicamente competitivo, pero se integraban con sentimiento de pertenencia en la defensa de la Institución.

Con la inauguración del Hospital Garraham se concretó el sueño anhelado: buen local, excelente equipamiento y  dedicación semiexclusiva de los médicos en cuya
selección intervenía el Jefe del Servicio integrando el jurado. En las reuniones periódicas que teníamos algunos jefes discutíamos temas vinculados al hospital,  en especial a su administración y organigrama diferente a los tradicionales.   Indudablemente se lograron buenos resultados en la atención médica y pude concretar las líneas de trabajo que me había trazado, incluyendo la docencia en médicos, becarios y residentes.

¿Ud. recuerda aspectos históricos de la Cardiología:  ¿Cuáles considera que han sido los hitos mas trascendentes a lo largo de este tiempo de ejercicio de la especialidad?

Debemos diferenciar los recursos terapéuticos y los métodos de diagnóstico. Entre los primeros voy a enumerar:

1. Cirugía. Y siguiendo un orden cronológico: cirugía de las cardiopatías congénitas (a partir de 1938), cirugía con circulación extracorporea (1953), reemplazo valvular (1960), transplante cardíaco (1966) y puente coronario (1968).

2. Hemodinamia en las obstrucciones arteriales y valvulares: Angioplastia (1977) y stent (1986).

3. Medicación antihipertensiva de alta eficacia (1980).

4. Ablación en el tratamiento de las arritmias (1984).

Entre los métodos de diagnóstico menciono:

· angiocardiografia venosa (1937)
· angiocardiografia selectiva (1947)
· cateterismo cardíaco (1949)
· cinecoronariografia (1958)
· cineangiografia biplano (1963)
· ecocardiografia (1972).

 ¿Cuáles son sus opiniones respecto de la encuesta sobre agresiones contra médicos que ha publicado Intramed?

Por la gentil invitación del Dr. D.Flichtentrei debo informar con respecto a la interesante e importante encuesta realizada por Intramed.
Del total de médicos encuestados (30.100), el 54,6% informó que ha sufrido agresiones verbales y físicas, aunque en estas últimas su número es reducido.

Esta situación debe alertarnos, pues si bien las agresiones son frecuentes en la actualidad, parece que los médicos somos mas proclives a ellas. En esta encuesta no se han considerado específicamente al parecer, frecuentes juicios de mala práctica muchos de ellos espurios (pues, se comprueba negligencia médica en 1 de cada 4 casos). Es decir, la creación de demandas de mala fe que he tenido oportunidad de comprobar en juicios en los que he actuado como perito de partes. Según la Asociación Argentina de Derecho Médico y Salud, con datos de distintas compañías de seguros, menciona que el 20% de los mas de 100.000 médicos matriculados en el país, han tenido alguna demanda por responsabilidad profesional.

En los últimos 10 años los juicios han aumentado un 80%. Existen demandas justificadas, pero los irresponsables coartan la libertad de acción necesaria en todo acto médico y pueden inducir al exceso de análisis y estudios para evitar que el juez estime que hubo omisión en las precauciones tomadas (“Medicina defensiva”).

1. ¿Por qué se originan estas agresiones?

Por la desvalorización de los médicos. Desde tiempo atrás es reconocido el nivel social elevado que han gozado los médicos. En la época de las tribus, el brujo o curandero ocupaba un lugar destacado. Posteriormente con “Mi hijo el dotor”, el escritor Florencio Sanchez señaló el interés de las familias para lograr la graduación de un médico que elevara su nivel social. Debemos tener presente que el escaso conocimiento de la medicina por la población, hacía que el profesional que se ocupaba de su salud fuera mirado con respeto. Recuerdo que el médico de familia asumía un rol importante como consejero en la conducta de sus integrantes, lo que encumbraba la relación médico-paciente. Con el correr de  los años disminuyó la jerarquización de la figura del médico, al igual que lo sucedido con otros profesionales y funcionarios, como los miembros del poder legislativo y judicial (jueces de la Corte Suprema, camaristas). Como anécdota, recuerdo cuando ingresé como practicante en el hospital, me comentaron que tiempo atrás se hacía sonar la campana cuando entraban los jefes de servicio.

2. ¿Cómo se considera al médico en la actualidad?

Se lo considera con un nivel social igual que otros profesionales o sea, se ha uniformado con el resto. En parte, ello es debido a la difusión de los conocimientos médicos por los medios masivos de comunicación, incluyendo la informática y la telemedicina que han contribuido a la mejora y al perfeccionamiento de las comunicaciones del sistema sanitario. El paciente que necesita asesoramiento médico, ante la avalancha de información se convierte en intercomunicador a través de Internet contribuyendo a su propia educación.

3. La aparición del tercer pagador:

 La intromisión del intermediario lucrativo comercial en el antiguo binomio médico paciente, disminuyó el ingreso económico de los médicos actuantes y afectó desfavorablemente su relación. Al respecto, los pacientes se quejan ahora que el médico ha cambiado su trato, cuando el responsable es el sistema empresarial que nos ha avasallado. Ello ha transformado a los médicos en “peones” de los sistemas gerenciados de la salud y se comportan como asalariados de empresas que le fijan los aranceles, limitan el número de visitas ignorando la afección que se asiste, desconocen la antigüedad de ingreso al sistema la jerarquía y honestidad de los prestadores, y consideran igual a los profesionales sin reconocer los años de profesión. Además éstos deben dejar de asistir a pacientes que se pasan a planes asistenciales de menor costo o cuando son internados en un sanatorio, pues el médico de cabecera está inhibido para hacer indicaciones o cobrar honorarios. Según Roberto Reich, de la Universidad de Harvard , el mundo es conquistado por una nueva categoría de trabajadores “los analistas simbólicos” que resuelven  problemas a través de palabras y números, mientras los médicos son proveedores de servicios para los analistas simbólicos que a su vez explotan al máximo las posibilidades de su mente.

Esta degradación de la profesión o “desprofesionalización” es similar a lo que ocurre en otras áreas del mundo como lo demuestra una editorial del “Miami Herald” (2001), que se titula “La profesión médica acorralada”. En ella  señala que el programa del Madicare, de donde provienen la mayoría de los pacientes de los médicos, es administrado por una corporación privada con personal administrativo sin conocimientos médicos y que la medicina es ahora por el libro y no por los síntomas reales del paciente. Las visitas son de 5,10,15 o 40 minutos, con sus respectivas tarifas, aranceles y controles de auditoria, pero exigen al facultativo un seguro contra negligencia médica que oscila entre 75.000 y 100.000 dólares anuales. Estos argumentos demuestran que la plétora actual de médicos tiene un provenir económico difícil de pronosticar a través de la actual medicina socializada y que además, están expuestos a las  amenazas y agresiones de los pacientes como lo confirma la encuesta que analizamos.