Lo pone de manifiesto un estudio publicado en el último número del "British Medical Journal", firmado por investigadores de la Universidad de Newcastle (Australia), donde señalan que parte del problema reside en que los síntomas del ictus pueden ser muy distintos, lo cual conduce a que el afectado o las personas que están con él no se den cuenta de lo que está sucediendo.
El estudio se basa en conversaciones mantenidas con 14 supervivientes a un ictus, 10 cuidadores de pacientes afectados y 11 personas sin experiencia personal con la enfermedad.
Estos últimos identificaron correctamente los síntomas clásicos del ictus, entre ellos la sensación de "hormigueo", la parálisis o la pérdida de visión en una parte del cuerpo. Sin embargo, los supervivientes al accidente cerebrovascular declararon que inicialmente no se dieron cuenta de que estaban experimentando uno debido a que los síntomas eran distintos de lo que habían aprendido.
Los autores señalan que en ocasiones los síntomas también pueden incluir cefalea, náuseas, vómitos y vértigo. Asimismo, refieren otros síntomas como emociones inadecuadas llorar o reír sin motivo-, dificultad para hablar, problemas de equilibrio, doble visión, etc.
Dada esta dificultad para advertir que está teniendo lugar un accidente cerebrovascular, los pacientes a menudo deciden esperar a la mañana siguiente para ir al hospital, o incluso días después, pues creen que los síntomas desaparecerán espontáneamente.
Por todo ello, los autores consideran necesario proporcionar a la población una información más precisa sobre los signos precoces del ictus y la necesidad de tratarlos lo más rápido posible.
Webs Relacionadas
University of Newcastle
http://www.newcastle.edu.au/
British Medical Journal
http://bmj.com/