Medical News

/ Published on October 20, 2005

Un freno a las demandas a la industria

La 'Ley de la hamburguesa'

Más de seis de cada 10 adultos en EEUU tienen exceso de peso Las compañías de comida rápida se pasan a los productos 'light'

Se acabaron las demandas de consumidores que culpan a los fabricantes de comida de sus kilos de más. El Congreso de EEUU acaba de aprobar la que se ha llamado 'Ley de la Hamburguesa', que protegerá a los grupos de alimentación de demandas judiciales de personas obesas que les acusen de servir comidas cargadas de grasas y azúcares.

El sector alimenticio estaba inquieto por la posibilidad de ver multiplicados estas reclamaciones millonarias. La más sonada se produjo en 2002, cuando un grupo de adolescentes obesos demandó a McDonalds porque el grupo no les había prevenido lo suficiente del alto contenido calórico de sus alimentos y que se había dirigido especialmente a los más jóvenes a través de un márketing agresivo. El caso fue rechazado en septiembre de 2003, pero en enero de este año se ha readmitido parcialmente.

La 'Ley de Responsabilidad personal en el consumo de comida' (que es como se llama en realidad esta nueva medida legislativa) bloqueará en los tribunales estatales y federales este tipo de denuncias a la industria alimenticia, pues para los partidarios de la medida son "demandas frívolas a los fabricantes, distribuidores o vendedores de comida y bebidas no alcohólicas" acusándoles de obesidad. Por el contrario, no se bloquearán las demandas por comida contaminada.

"Los procesos fantasiosos contra la industria alimenticia son la nueva forma de no asumir la responsabilidad individual. Una gran mayoría de los americanos se oponen a estos procesos abusivos y están asqueados por sus quejas en imaginarios procesos judiciales", ha declarado el republicano James Sensenbrenner.

Sin embargo, los críticos con la 'Ley de la hamburguesa' dicen que se trata de una medida innecesaria, pues los tribunales ya estaban desechando tales demandas y, además, las legislaciones de cada estado ya estaban preparando sus propias normas para prevenir estas reclamaciones.

Pese a las críticas de algunos demócratas, la medida ha sido aprobada con facilidad, por 306 votos frente a 120. El año pasado, la Cámara de Representantes ya había aprobado una legislación similar, pero se quedó 'atascada' en el Senado. No se espera ninguna acción de los senadores en esta nueva legislación.

Los principales grupos financieros y la Casa Blanca también respaldan esta medida. "Los fabricantes de comida, distribuidores, anunciantes y vendedores no deberían ser considerados responsables de lesiones porque el consumo de comida legal y no alterada está relacionado con el aumento de peso y la obesidad", ha dicho la Casa Blanca en un comunicado.

PEOR SITUACIÓN EN LOS ESTADOS DEL SUR
Más de seis de cada 10 adultos en EEUU tienen exceso de peso


Las tasas de obesidad en Estados Unidos continúan creciendo a pesar de las muchas campañas que se han realizado para concienciar de los peligros que el exceso de kilos tienen sobre la salud. Según los últimos datos, el 64,5% de los adultos estadounidenses son obesos o padecen sobrepeso y los expertos estiman que esta cifra podría llegar al 73% en 2008. En España, este porcentaje es del 53%.


El informe que revela la situación de EEUU ha sido realizado por 'Trust for America´s Health', un grupo de defensa sanitaria que pide al Gobierno y al sector privado mayor implicación en la batalla contra esta expansión de la obesidad. Los datos en los que se han basado para sacar los porcentajes proceden de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de EEUU.

Durante el período 2002-2004 el porcentaje de adultos obesos fue del 27,7 % de media nacional, frente al 22% que se registró en la etapa de 2001-2003, mientras que el de personas con sobrepeso se eleva al 36,8%.

En cuanto a la realidad española, los datos más recientes aportados por el Ministerio de Sanidad muestran que en la población adulta (25-60 años) el índice de obesidad es del 14,5% mientras que el sobrepeso llega al 38,5% -un porcentaje más alto que el de EEUU-. Esto quiere decir que uno de cada dos adultos presenta un peso superior al recomendable.

Al igual que ocurre en nuestro país, en EEUU los estados del sur, encabezados por Mississippi (con el 29,5%), Alabama (28,9%) y West Virginia (27,6%), también son los que presentan los porcentajes de obesos adultos más altos. Por el contrario, en los estados más al norte, entre los que figuran Colorado (16,4%), Massachusetts o Rhode Island, viven menos ciudadanos gordos.

El documento indica también que la obesidad se ha incrementado en todos los estados del país, salvo en Oregón, donde la cifra del 21% se mantiene estable desde el año 2001.

Para Shelley A. Hearne, la directora ejecutiva de 'Trust for America´s Health', EEUU está inmerso en un "limbo de discusión" sobre cómo el Gobierno debe hacer frente a la obesidad. "Tenemos una crisis de pobreza de nutrición e inactividad física y es hora de acabar con ello", declara.

Además de los problemas de salud relacionados con la obesidad, como la diabetes o las patologías coronarias, la epidemia de los kilos de más puede costar al Gobierno miles de millones de dólares.

Dudas sobre el informe

Sin embargo, a pesar de los reveladores datos que recoge el documento, algunos sectores de la sociedad norteamericana han querido restarle importancia y desacreditarlo porque parte del dinero utilizado para financiar la investigación procede de la Fundación Robert C. Atkins, fundada por la familia del célebre doctor que inventó la 'dieta Atkins', y que en la actualidad está atravesando un mal momento económico.

Laura Segal, una portavoz de 'Trust for America´s Health', ha salido al paso de estas acusaciones y ha comentado que "la Fundación de Atkins ha financiado el estudio pero eso no quiere decir que el grupo esté sometido a presiones para divulgar las ideas de la dieta Atkins. El único objetivo es prevenir la obesidad".

Europa también preocupada

España no es el país europeo que mayor tasa de sobrepeso presenta. Países como Gran Bretaña, Hungría, Rumania, Grecia y Albania tienen los índices más elevados de obesidad en adultos y esto comienza a ser un problema para los servicios de salud.

En cuanto a la población infantil, la que más preocupa a las autoridades sanitarias, nuestro país presenta una de las cifras más altas: el 27% de los niños y adolescentes tienen sobrepeso o son obesos. Sin embargo, los niveles más altos se encuentran en Grecia, con un 26% de chicos con problemas de peso e Italia con una tasa de exceso de peso del 36% entre los niños de nueve años.

Los países del noreste de Europa son los que menos problemas de sobrepeso infantil presentan: en Suecia la incidencia de estos problemas está en el 18% de los niños de 10 años, Suiza con una tasa del 16% y Finlandia con un 13% se sitúan a la cabeza de los menos problemáticos en esta cuestión.

Por este motivo, uno de los objetivos del Ministerio de Sanidad, dentro de la estrategia NAOS, es la prevención del sobrepeso entre los más pequeños. Para ello, se pondrá especial atención en los menús de los comedores escolares y se fomentarán las actividades relacionadas con el ejercicio.

 
"¿Necesita su cocina un cambio de aceite?"


Este es uno de los lemas de la nueva campaña del departamento de salud de Nueva York. Las autoridades neoyorquinas han pedido a los restaurantes y proveedores de alimentos que eliminen las grasas trans (basadas en aceite vegetal procesado) de sus comidas.


Las autoridades sanitarias de la ciudad están enviando cartas y un folleto informativo a más de 20.000 restaurantes y 14.000 supermercados y proveedores para concienciarlos de los peligros de las grasas trans, cómo identificarlas y cómo reemplazarlas por opciones más saludables. Por el momento, se trataría de una retirada voluntaria, ya que el departamento de salud no va a prohibir el ingrediente.

Estas grasas manufacturadas se encuentran en los aceites vegetales empleados por los restaurantes para cocinar, freír y hornear, así como en los productos comerciales horneados (donuts, bollos, galletas...), alimentos procesados y fritos o margarinas.

Este ingrediente se desarrolló hace tres décadas para sustituir a las grasas saturadas (las procedentes de la leche, los quesos, la carne..., que se habían asociado a problemas cardiovasculares) y se obtiene en un proceso llamado hidrogenación, que consiste en añadir hidrógeno al aceite vegetal. De este modo, se convierte en una grasa sólida que no se vuelve rancia.

Como las grasas trans mantienen más tiempo el producto sin que estropee han ido desplazando a las saturadas: se calcula que hoy en día están presentes en el 40% de los productos de los supermercados. Paradójicamente, actualmente se han asociado a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares que las propias grasas saturadas.

A la caza de las grasas trans

Un estudio en una muestra de restaurantes neoyorquinos ha descubierto que el 30% de los locales emplea aceites vegetales parcialmente hidrogenados para cocinar, freir o en productos para untar.

"Debido a que no se requiere que los productos comerciales indiquen en la etiqueta el contenido de grasas trans, muchos propietarios de restaurantes y proveedores de alimentos tal vez no sepan que están usando aceites con estas grasas. Los restauradores deben buscar las palabras 'parcialmente hidrogenado' en la lista de ingredientes", ha explicado en un comunicado Sonia Angell, directora del programa cardiovascular del Departamento de Salud y Salud Mental de la ciudad.

Las autoridades sanitarias aconsejan revisar las etiquetas y desechar los aceites, mantecas, productos para untar y alimentos preparados que contengan este ingrediente. Asimismo, recuerdan que las grasas saludables son las poliinsaturadas (presentes en el aceite de maíz, soja o girasol y en pescados o mariscos) y las monoinsaturadas (aceitunas, aceite de oliva, frutos secos...).

"No es necesario cocinar con muchos aceites y grasas para obtener sabor de los alimentos", dice el cocinero Joseph Barbosa, asesor de Bronx Healthy Hearts, un programa para mejorar la salud cardiovascular en escuelas y restaurantes de este distrito.

¿Se cumplirá la medida?

Todavía no está claro cuántos locales prestarán atención a la medida, según publica 'The New York Times'. Muchos de los restaurantes exclusivos de la ciudad ya estaban evitando utilizar estas grasas y, según las autoridades sanitarias, también han recibido respuestas positivas de otros restaurantes y proveedores que intentarán adherirse a la iniciativa. De hecho, la campaña cuenta con el apoyo de la asociación de restauradores de la ciudad.

Pero muchos propietarios, trabajadores y encargados acogieron la iniciativa con cierto escepticismo. Además, el diario neoyorquino recuerda que McDonalds y algunas otras compañías de comida rápida se han comprometido a utilizar alternativas más sanas a los aceites parcialmente hidrogenados pero no han encontrado una solución que no sea demasiado cara y, al mismo tiempo, no altere el sabor de sus productos.

La ciudad tiene previsto poner en marcha otra encuesta similar a la realizada este año para determinar la edicacia de la campaña y decidir si es preciso tomar más medidas. "Los restaurantes de la ciudad de Nueva York son los mejores del mundo, pero pueden ser aún más saludables", ha dicho el encargado del departamento de salud, el doctor Thomas Frieden. Se trata de la primera medida de este tipo en una ciudad estadounidense.