El estudio ha examinado datos de más de 32.000 niños y concluye que aquellos alimentados sólo con lactancia materna presentan 30% menos probabilidades de desarrollar obesidad que los que tomaron leches artificiales.
Otros estudios anteriores han indicado la existencia de esta relación entre la lactancia materna y el menor riesgo de obesidad, pero la mayoría de ellos tenían un corto seguimiento.
En la presente investigación, realizada por un equipo de la Universidad de Glasgow (Reino Unido), se observó que entre los amamantados durante 6 a 8 semanas, el 7% había desarrollado obesidad a la edad de 3,5 años. La proporción era del 9% entre los alimentados con leches artificiales.
Tras ajustar factores como el estatus socioeconómico, el sexo y el peso al nacer, se encontró que los niños amamantados tienen 28% menos probabilidades de ser obesos y 30% menos de ser obesos severos.
Webs Relacionadas
The Lancet
http://www.thelancet.com/
University of Glasgow
http://www.gla.ac.uk/