Una paciente fuma a las puertas del hospital. (Foto: AFP | Frederick Florin)
MARÍA SAINZ
MADRID.- Puede que nos sintamos vulnerables y estemos más dispuestos a escuchar. Sea cual sea la razón, 'The Cochrane Library', una publicación que revisa periódicamente las evidencias científicas sobre distintos temas, señala que los ingresos hospitalarios son un buen momento para poner punto y final a la adicción al tabaco. Pero no todas las intervenciones son válidas. El trabajo recomienda las ayudas que comienzan durante la estancia en el centro y que continúan, como mínimo, un mes después del alta.
Los autores analizaron 33 investigaciones, realizadas entre 1990 y 2007, de 10 países distintos (EEUU, Reino Unido, Australia, España, Dinamarca, entre otros). En total, se contó con los datos de 5.600 pacientes. Todos ellos habían sido hospitalizados y, en ese momento, eran fumadores o lo habían dejado hace poco.
Para estudiar si el hospital es el entorno adecuado para dejar de fumar, los expertos tuvieron en cuenta "cualquier intervención iniciada en el ingreso y que pretendía aumentar la motivación para suspender el consumo, ayudar a quien intentaba dejarlo o evitar que los ex fumadores recaigan".
La información recopilada demostró que las ayudas que se inician en el centro hospitalario pueden ser muy eficaces. Pero, no todas sirven en ese entorno. Su utilidad también depende de su duración. Según la revisión, éstas deben prolongarse como mínimo un mes después del alta.
Dichas acciones podrían aumentar las probabilidades de suspender el consumo "un 65%, entre los seis y 12 meses" posteriores a haber abandonado el hospital. Sin embargo, las de menor intensidad, como las que sólo se desarrollan en el hospital, no fueron eficaces. "El seguimiento tras el alta parece ser un componente muy importante", apunta el documento.
Las recomendaciones antitabaco de mayor intensidad resultaron útiles incluso cuando no se combinaron con terapia farmacológica (terapia sustitutiva de la nicotina y el antidepresivo bupropion). No obstante, aunque los medicamentos no incrementaron claramante la eficacia, los autores del trabajo apoyan su inclusión en las intervenciones antitabaco que se lleven a cabo en los hospitales (siempre que su uso no esté contraindicado).
Todos los enfermos fumadores
Las personas que habían sido ingresadas por enfermedades relacionadas con el uso de tabaco se mostraron muy receptivas frente a estas recomendaciones. Pero no sólo ellos. 'The Cochrane Library' destaca que, en general, todos los enfermos apreciaron los consejos antitabaco y éstos tuvieron una eficacia muy similar. Por eso, los especialistas proponen "ofrecer estas intervenciones hospitalarias a todos los fumadores, sin importar por qué han sido ingresados".
Además de intentar poner en marcha esta práctica en los hospitales, los expertos recomiendan seguir investigando sobre su eficacia. En especial, proponen analizar si la farmacoterapia, combinada con los consejos antitabaco, podría aumentar las tasas de abandono de este hábito tóxico por parte de los pacientes ingresados.
Y matizan que ninguno de los ensayos revisados estudió el papel que podría jugar la vareniclina, el último fármaco aprobado para ayudar en el cese del consumo.