¿Por qué el olor que desprende el olor de un hombre determinado gusta a unas personas y disgusta a otras? Pues resulta que la clave para responder a esa pregunta se halla en los genes del receptor. Así lo explican investigadores del Duke University Medical Center (Estados Unidos) en la edición electrónica de "Nature", comentando que variantes genéticas de los receptores del olor dentro de la nariz determinan de cómo un olor determinado es percibido.
Los investigadores se centraron en dos sustancias: la androstenona y la androstandienona, creadas de forma natural por el organismo durante la degradación de la testostorona y que son excretadas en el sudor y en la orina.
Comentan que los seres humanos tienen unos 400 receptores olfativos en la nariz que detectan los olores y las sustancias. Cada olor se corresponde típicamente a su correspondiente receptor, y la información se transmite al cerebro para su procesamiento. Los científicos de Duke querían descubrir las razones por las cuales las personas reaccionan de forma diferente cuando huelen esas dos sustancias químicas derivadas de esteroides sexuales. Examinaron todos los receptores olfativos en el laboratorio y encontraron uno que reaccionaba fuertemente a las dos sustancias. Posteriormente pidieron a 391 voluntarios que inhalaran las dos sustancias y explicaran a qué olían. Los resultados variaron entre aquellas personas que dijeron que no olían a nada hasta algunas que calificaron el olor como "dulce o parecido a vainilla", pasando por otros que lo describieron como "asqueroso y parecido a orina". A todos estos voluntarios se les extrajo una muestra de sangre para analizar su ADN.
De este modo se observó que las reacciones y descripciones de los participantes se relacionan con variantes genéticas específicas. Así, es la variabilidad genética de cada uno lo que determina que esas sustancias que se hallan en el sudor y la orina nos parecen agradables o desagradables. Lo que esta claro, según los autores, es que esos olores afectan al humor y al estado fisiológico tanto de mujeres como de hombres".
Nature 2007;doi:10.1038/nature06162
Publicado el 17 de septiembre de 2007
Receptores olfativos
La genética del olfato
Variantes genéticas determinan que un olor determinado resulte agradable a unas personas y no a otras.
¿Por qué el olor que desprende el olor de un hombre determinado gusta a unas personas y disgusta a otras? Pues resulta que la clave para responder a esa pregunta se halla en los genes del receptor. Así lo explican investigadores del Duke University Medical Center (Estados Unidos) en la edición electrónica de "Nature", comentando que variantes genéticas de los receptores del olor dentro de la nariz determinan de cómo un olor determinado es percibido.
Los investigadores se centraron en dos sustancias: la androstenona y la androstandienona, creadas de forma natural por el organismo durante la degradación de la testostorona y que son excretadas en el sudor y en la orina.
Comentan que los seres humanos tienen unos 400 receptores olfativos en la nariz que detectan los olores y las sustancias. Cada olor se corresponde típicamente a su correspondiente receptor, y la información se transmite al cerebro para su procesamiento. Los científicos de Duke querían descubrir las razones por las cuales las personas reaccionan de forma diferente cuando huelen esas dos sustancias químicas derivadas de esteroides sexuales. Examinaron todos los receptores olfativos en el laboratorio y encontraron uno que reaccionaba fuertemente a las dos sustancias. Posteriormente pidieron a 391 voluntarios que inhalaran las dos sustancias y explicaran a qué olían. Los resultados variaron entre aquellas personas que dijeron que no olían a nada hasta algunas que calificaron el olor como "dulce o parecido a vainilla", pasando por otros que lo describieron como "asqueroso y parecido a orina". A todos estos voluntarios se les extrajo una muestra de sangre para analizar su ADN.
De este modo se observó que las reacciones y descripciones de los participantes se relacionan con variantes genéticas específicas. Así, es la variabilidad genética de cada uno lo que determina que esas sustancias que se hallan en el sudor y la orina nos parecen agradables o desagradables. Lo que esta claro, según los autores, es que esos olores afectan al humor y al estado fisiológico tanto de mujeres como de hombres".
Nature 2007;doi:10.1038/nature06162