La investigadora del CSIC Ascensión Marcos señala que las personas con actitudes neutras o tristes presentan niveles más elevados de cortisol, que se ha asociado al desarrollo de diversas enfermedades.
Una actitud positiva fortalece el sistema inmunológico del ser humano, según la Prof. Ascensión Marcos, del Consejo Superior de Investigaciones (CSIC), quien afirma que "es fundamental porque las funciones del organismo responden mejor ante cualquier agresión externa
Esta investigadora basa su afirmación en un estudio publicado anteriormente en "Proceedings of the National Academy of Sciences", que intentaba demostrar este fenómeno físico y psíquico midiendo la felicidad desde el punto de vista puramente biológico con el objeto de determinar su incidencia en la salud.
Científicos del University College London (Reino Unido), llevaron a cabo el experimento con 216 voluntarios, incluyendo 116 varones y 100 mujeres de origen europeo, todos entre 45 y 59 años de edad y sin historial de enfermedad coronaria o tratamiento para la hipertensión. El estudio concluyó que el estado de ánimo positivo está relacionado con la reducción de problemas neuroendocrinos, inflamatorios y cardiovasculares, y el fortalecimiento del sistema inmunológico.
"La actitud positiva se canaliza en el organismo a través del buen funcionamiento de las células y tejidos. Una mentalidad adecuada fortalece el sistema inmunológico. Y, al contrario, cuando hay actitud negativa, el cortisol aumenta y es un inmunosupresor importante", añade la Dra. Marcos.
En la medición del experimento desempeñó un papel importante el cortisol como indicador de salud. Su alta concentración en el organismo favorece la aparición de algunas enfermedades, entre ellas obesidad abdominal, hipertensión, diabetes tipo 2 y trastornos autoinmunes.
En cambio, las personas con actitudes neutras o tristes presentaron niveles de cortisol un 32% más elevado que aquellas que dijeron sentirse más satisfechas o felices. Un porcentaje significativo que, según el estudio, si persiste durante meses o años, podría constituir un riesgo para la salud.
En este sentido, "la alimentación, una dieta equilibrada y adecuada, también sustentan un ánimo positivo y, en consecuencia, favorece la salud", indica la Dra. Marcos. Por el contrario, "el estrés, asociado comúnmente a las sociedades occidentales, actuaría como un medidor negativo de los marcadores de felicidad y salud".