Estudios previos habían sugerido que la extensión de los programas de cribado había conducido a una mayor detección de tumores de mama, y así, a un mayor número de mastectomías. En este estudio, los investigadores italianos analizaron la realización de mamografías y mastectomías en 59.947 mujeres de 50 a 69 años, en un periodo de tiempo entre 1990, cuando se recogieron datos de 2.018 mamografías, y 1996, cuando un nuevo programa de cribado elevó esa cifra hasta 10.774 pruebas.
Los resultados muestran que la ampliación de los programas de cribado mediante mamografías comportó una reducción del 40% en el índice de mastectomías. También aumentó en un 50% la realización de intervenciones más conservadores, como la lumpectomía, en la que sólo se extrae una pequeña cantidad de tejido sano adyacente al tumor.
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