La Neurobiología explica el origen de un buen número de enfermedades mentales. Así lo ha dado a conocer el presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB), José Giner, con motivo del XII Congreso Nacional de Psiquiatría, que está convencido de que parte del futuro de la Psiquiatría “pasa por la identificación de las bases genéticas que pueda tener la enfermedad mental y, a través de la investigación genética, reforzar el arsenal terapéutico con nuevos fármacos. Asimismo la neuroimagen va más allá de poder ver cómo actúa la parte del cerebro estimulada y ofrece información trascendental para el estudio psiquiátrico”.
Giner ha señalado que existe una visión doble de la Neurobiología. “Una de las ramas de esta ciencia subraya la importancia del conocimiento de los mecanismos cerebrales en la comprensión de los trastornos de la conducta. Por otro lado, puede hablarse de una Neuropsiquiatría dedicada a las manifestaciones psiquiátricas de trastornos neurológicos y a problemas psiquiátricos con evidencia o sospecha de alteración cerebral como trastornos cognitivos, dispercepciones, disfunciones motoras o del lenguaje, etc.”
Giner ha asegurado que la Neurobiología tiene también sus límites y encuentra fronteras que no puede traspasar. En los últimos años ha centrado el grueso de sus investigaciones genéticas en dos campos: la esquizofrenia y el suicidio. "Es ahí donde se han producido los avances más significativos que se han plasmado en el descubrimiento de nuevos antidepresivos y nuevos ansiolíticos”.
Los expertos señalan que el mayor riesgo de muerte natural que tienen las personas con esquizofrenia, especialmente por enfermedades cardiovasculares, endocrinas y respiratorias, hace que los pacientes tengan una esperanza de vida un 20 por ciento menor que la población de su misma edad. Las enfermedades respiratorias, las cardiovasculares y el cáncer son las principales causas de muerte natural en las personas con esquizofrenia.
Los expertos señalan que estas dolencias hay que añadir la alta prevalencia de otros problemas de salud graves como la diabetes o el síndrome metabólico la hepatitis B y C o las infecciones por VIH. Según el estudio RICAVA, elaborado en 2005 por psiquiatras españoles, un 66 por ciento de los pacientes con esquizofrenia presenta hipercolesterolemia, un 25 por ciento padece obesidad, un 18% tiene hipertensión y un 5 por ciento sufre diabetes. “Los enfermos con esquizofrenia tienen tendencia al sedentarismo, fuman excesivamente y comen alimentos con alto contenido en grasas, lo que favorece la aparición de enfermedades endocrinas y cardiovasculares”, ha señaldo el profesor José Giner.
Depresión
Por otra parte, en el Congreso se ha abordado que la depresión es un trastorno mental de alta prevalencia que afecta a más de un 15 por ciento de la población. La Psiquiatría estima que uno de cada seis españoles sufrirá al menos un episodio de depresión a lo largo de su vida y que, al menos la mitad de éstos, volverá a recaer con posterioridad. El profesor Julio Vallejo, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría y jefe del servicio de esta especialidad en el Hospital Universitario de Bellvitge de Barcelona, ha asegurado que “la depresión tiene una base clínica y tiende a reaparecer, más allá de los desencadenantes puntuales”.
Este experto ha asegurado que “los progresos en torno a la depresión se pueden agrupar en dos órdenes: el análisis de las causas, cuestión que ha mejorado sensiblemente gracias a los avances relacionados con la genética, la imagen cerebral y la bioquímica; y el tratamiento, que posee un arsenal terapéutico con fármacos más eficaces y tienen menos efectos secundarios”.
Las estadísticas científicas son concluyentes: tras un primer episodio de depresión la probabilidad de recaída se sitúa alrededor del 60 por ciento; tras el segundo episodio aumenta al 80 por ciento y después de tres episodios llega al 90 por ciento. En cualquier caso, Julio Vallejo ha constatado que “por las consultas de psiquiatría pasa un número elevado de personas que, en realidad, no son pacientes sino que tienen un problema de tristeza determinado por sus circunstancias personales. La primera labor del especialista es discernir a partir de cuándo puede comenzar a hablarse de una patología”.
Publicado el 11 de noviembre de 2008
XII Congreso Nacional de Psiquiatría
La esquizofrenia reduce un 20 por ciento la esperanza de vida
Así lo ha dado a conocer la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica con motivo del XII Congreso Nacional de Psiquiatría que se está celebrando estos días.
Fuente: El Médico Interactivo
La Neurobiología explica el origen de un buen número de enfermedades mentales. Así lo ha dado a conocer el presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB), José Giner, con motivo del XII Congreso Nacional de Psiquiatría, que está convencido de que parte del futuro de la Psiquiatría “pasa por la identificación de las bases genéticas que pueda tener la enfermedad mental y, a través de la investigación genética, reforzar el arsenal terapéutico con nuevos fármacos. Asimismo la neuroimagen va más allá de poder ver cómo actúa la parte del cerebro estimulada y ofrece información trascendental para el estudio psiquiátrico”.
Giner ha señalado que existe una visión doble de la Neurobiología. “Una de las ramas de esta ciencia subraya la importancia del conocimiento de los mecanismos cerebrales en la comprensión de los trastornos de la conducta. Por otro lado, puede hablarse de una Neuropsiquiatría dedicada a las manifestaciones psiquiátricas de trastornos neurológicos y a problemas psiquiátricos con evidencia o sospecha de alteración cerebral como trastornos cognitivos, dispercepciones, disfunciones motoras o del lenguaje, etc.”
Giner ha asegurado que la Neurobiología tiene también sus límites y encuentra fronteras que no puede traspasar. En los últimos años ha centrado el grueso de sus investigaciones genéticas en dos campos: la esquizofrenia y el suicidio. "Es ahí donde se han producido los avances más significativos que se han plasmado en el descubrimiento de nuevos antidepresivos y nuevos ansiolíticos”.
Los expertos señalan que el mayor riesgo de muerte natural que tienen las personas con esquizofrenia, especialmente por enfermedades cardiovasculares, endocrinas y respiratorias, hace que los pacientes tengan una esperanza de vida un 20 por ciento menor que la población de su misma edad. Las enfermedades respiratorias, las cardiovasculares y el cáncer son las principales causas de muerte natural en las personas con esquizofrenia.
Los expertos señalan que estas dolencias hay que añadir la alta prevalencia de otros problemas de salud graves como la diabetes o el síndrome metabólico la hepatitis B y C o las infecciones por VIH. Según el estudio RICAVA, elaborado en 2005 por psiquiatras españoles, un 66 por ciento de los pacientes con esquizofrenia presenta hipercolesterolemia, un 25 por ciento padece obesidad, un 18% tiene hipertensión y un 5 por ciento sufre diabetes. “Los enfermos con esquizofrenia tienen tendencia al sedentarismo, fuman excesivamente y comen alimentos con alto contenido en grasas, lo que favorece la aparición de enfermedades endocrinas y cardiovasculares”, ha señaldo el profesor José Giner.
Depresión
Por otra parte, en el Congreso se ha abordado que la depresión es un trastorno mental de alta prevalencia que afecta a más de un 15 por ciento de la población. La Psiquiatría estima que uno de cada seis españoles sufrirá al menos un episodio de depresión a lo largo de su vida y que, al menos la mitad de éstos, volverá a recaer con posterioridad. El profesor Julio Vallejo, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría y jefe del servicio de esta especialidad en el Hospital Universitario de Bellvitge de Barcelona, ha asegurado que “la depresión tiene una base clínica y tiende a reaparecer, más allá de los desencadenantes puntuales”.
Este experto ha asegurado que “los progresos en torno a la depresión se pueden agrupar en dos órdenes: el análisis de las causas, cuestión que ha mejorado sensiblemente gracias a los avances relacionados con la genética, la imagen cerebral y la bioquímica; y el tratamiento, que posee un arsenal terapéutico con fármacos más eficaces y tienen menos efectos secundarios”.
Las estadísticas científicas son concluyentes: tras un primer episodio de depresión la probabilidad de recaída se sitúa alrededor del 60 por ciento; tras el segundo episodio aumenta al 80 por ciento y después de tres episodios llega al 90 por ciento. En cualquier caso, Julio Vallejo ha constatado que “por las consultas de psiquiatría pasa un número elevado de personas que, en realidad, no son pacientes sino que tienen un problema de tristeza determinado por sus circunstancias personales. La primera labor del especialista es discernir a partir de cuándo puede comenzar a hablarse de una patología”.