Noticias médicas

Publicado el 18 de julio de 2002

Según la Sociedad Argentina de Cardiología: por las migraciones internas y la inmigración de países endémicos

La enfermedad de Chagas afecta cada vez más a las grandes ciudades

La vinchuca sigue siendo el principal vector, pero en las urbes hay más contagios por transfusiones.

Cuando el brasileño Carlos Chagas descubrió, en 1909, que el Trypanosoma cruzi era el agente causal de un mal que hoy afecta a 12 millones de personas en América latina, y que su transmisor era la vinchuca, la enfermedad aún estaba alejada de los grandes centros urbanos. Lo mismo ocurrió a partir de 1928, año en que el argentino Carlos Mazza comenzó a realizar sus aportes sobre el mismo mal que hoy lleva el nombre de ambos: la enfermedad de Chagas-Mazza.

Pero ese antiguo patrón epidemiológico ha cambiado. Según el trabajo "Realidad urbana de la enfermedad de Chagas", elaborado por los doctores Sergio Auger, Rubén Storino, Miguel De Rosa y Oscar Caravello, del Consejo Argentino de Enfermedad de Chagas de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), el Chagas se está convirtiendo en un mal cada vez más urbano.

Las migraciones de pobladores desde áreas rurales hacia grandes ciudades y las importantes migraciones extranjeras de países endémicos de la enfermedad (Bolivia y Paraguay) son la principal causa de este fenómeno. Algunos ejemplos: "En la capital mendocina se observó un aumento de la prevalencia del 2,5 (1985) al 8% (1996), y en Godoy Cruz del 2 (1985) al 9% (1996). La prevalencia serológica en poblaciones de villas de emergencia en Rosario (Santa Fe) es del 18%; en Deán Funes (Córdoba), del 18%; en San Martín (provincia de Buenos Aires), del 25%, y en un barrio porteño de clase media (Los Perales), del 5,5%", dice el informe.

La Argentina es el tercer país de América del Sur en prevalencia serológica (7,2%), después de Bolivia (20) y Paraguay (9,2).

"Los datos oficiales en nuestro país hablan de 2,3 millones de infectados con alrededor de 700 mil cardiópatas. Pero creemos que la prevalencia es más elevada -dijo a LA NACION el doctor Auger-. El Chagas es una enfermedad de la pobreza y aquí hay cada vez más pobres, muchos de ellos trasladándose a las ciudades en busca de una vida mejor".

El trabajo recuerda que en 2001 se encontraron vinchucas "en una casa en el barrio de Chacarita en la Capital Federal" y la denuncia del hallazgo de 3000 triatomas en un criadero de gallinas de Florencio Varela, en la provincia de Buenos Aires, como en zonas urbanas de San Juan y el Chubut.

En el Chagas agudo, el 90% de los pacientes es asintomático. Pero los afectados corren riesgos de sufrir secuelas crónicas en el corazón, el nivel cerebral o el gastrointestinal, o de fallecer por alguna de estas causas.

Vías de contagio

Encuestas recientes realizadas sobre 206 pacientes serológicos reactivos procedentes del interior del país, "pusieron en evidencia que el 83% migró con el fin de encontrar una mejoría laboral y económica, aproximadamente un 50% reside en villas de emergencias, y un 15% en casas ocupadas".

Con respecto a las migraciones extranjeras "se ven reflejadas en dos trabajos recientes. Uno de ellos, realizado en el hospital Andrés Risola, de Puerto Madryn, donde sobre 127 serológicos reactivos para Chagas, el 59,06% fue de origen boliviano y el 40,94% de origen argentino. Otro estudio multicéntrico sobre 2260 pacientes de la Capital Federal ubicó a los serológicos reactivos de origen boliviano en tercer lugar después de pacientes procedentes de Santiago del Estero y el Chaco".

Si bien la enfermedad se transmite principalmente por la picadura de la vinchuca, un insecto hematófago, existen otras vías de contagio. Hoy, dice el informe, el mal es también "una realidad urbana con sus vías de contagio tradicionales en esa circunstancia: la transfusional, la vertical (madre-hijo) y por trasplantes", afirma el trabajo.

Así las cosas, la vía transfusional se convirtió en la segunda vía de transmisión del Chagas. "En la Argentina, la legislación exige la realización de al menos dos pruebas serológicas para detectar la infección en dadores que concurren a los bancos de sangre -dijo Auger-. Sin embargo, la falta de reactivos en algunos hospitales y sanatorios impide la detección. En los últimos tiempos, los miembros del Consejo Argentino de Enfermedad de Chagas observaron con preocupación un informe del hospital Santojanni que sobre 40 pacientes serológicos reactivos detectados por el banco de sangre de dicha entidad, el 47,5% refería haber donado sangre con anterioridad en otros hospitales públicos y sanatorios (en 2 a 5 oportunidades) y un 15% refería dichas donaciones en más de 5 oportunidades sin que fueran notificados de su serología. Esto pone en evidencia que a los pacientes no se les comunica su serología reactiva (como indica la ley) o bien se transfunde sangre infectada."

La transmisión vertical es la tercera vía de contagio, que varía en cuanto a riesgo entre el 0,5% y 3%. "Otra vía urbana por tener en cuenta es la del trasplante de órganos. En los Estados Unidos ya existen 100.000 infectados producto de la inmigración latinoamericana. Finalmente, estudiamos otra posibilidad de contagio urbano: la drogadicción endovenosa con jeringa compartida entre persona infectada y persona sana."

El trípode para combatir la enfermedad consiste en la fumigación contra la vinchuca, la mejora de las condiciones de vivienda y la educación sanitaria, "que se encuentran severamente deterioradas ", dice el informe. Agrega que se deberían cumplir las normas vigentes sobre bancos de sangre, y que "es fundamental el estudio serológico de todas las embarazadas, para que aquellas que resulten positivas sean alertadas sobre la necesidad del estudio de sus hijos. Bien tratados, éstos pueden llegar a un porcentaje de negativización que oscila entre el 90 y 100".

Según Auger, tener serología reactiva no significa estar enfermo. Entre el 75 y 80% nunca llega a ser cardiópata chagásico. Sin embargo, "por el solo hecho de ser reactivos muchos son condenados a la marginación, un hecho también común en las ciudades".