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/ Publicado el 29 de julio de 2003

Sin estigma

La discriminación de los pacientes psiquiátricos

Aunque los problemas relativos a la salud mental son frecuentes, hay al respecto creencias negativas profundamente arraigadas en nuestra cultura.

Autor/a: Dres. Pinfold V, Toulmin H, Thornicroft G, Huxley P

Fuente: Br J Psychiatry. 2003 Apr;182:342-6.

Indice
1. Desarrollo
2. Resultados y discusión

A pesar de las altas tasas de prevalencia de los diversos padeceres y alteraciones de la mente y el afecto, son muchas las personas que se resisten a la consulta psiquiátrica o psicológica por ideas y creencias prejuiciosas relativas a bienestar o enfermar psíquico, y agravan o prolongan innecesariamente su sufrimiento o el de seres queridos. Tampoco es rara la discriminación de personas con alteraciones psíquicas, o presumir tal alteración para justificar comportamientos de exclusión. El resultado es siempre la profundización del sufrimiento, la obturación de la oportunidad de crecer, integrarse y producir socialmente en un grado óptimo con relación a las potencialidades.

La psicología social ha estudiado extensamente el tema del prejuicio y la discriminación, y según los países y los momentos sus observaciones fueron utilizadas para combatirlos. En este caso se trata del estigma de la enfermedad mental. En conjunción con los programas de la Asociación Mundial de Psiquiatras tendientes a su reducción, un grupo de investigadores del Reino Unido llevó a cabo una investigación para evaluar la efectividad de intervenciones en el "mundo real" para incrementar el saber sobre la salud mental y combatir estereotipos negativos asociados con la enfermedad mental. Con este objetivo diseñaron el estudio piloto que publican en este número del British J of Psychiatry.

Método:

El programa: Las principales estrategias contra el estigma y la discriminación psiquiátricas se centran en el cuestionamiento, el contacto y la educación. Este estudio se apoyó en las dos últimas. El estudio fue realizado en el sur de Inglaterra, en el condado de Kent, en escuelas secundarias. No hubo grupo control. En este programa piloto participaron inicialmente cerca de 500 alumnos de 14-15 años de edad, de diversas escuelas secundarias. El estudio abarcó dos semestres y se dividió en dos fases:

Fase I: talleres sobre concientización acerca de la salud mental. El primer taller, de una hora de duración, se centró en que el alumno comprendiera las nociones de salud y enfermedad mental e incluyó la proyección de un video acerca de gente que padece depresión y esquizofrenia. La segunda sesión se centró en promover un sentido positivo de bienestar y confrontar el uso de rótulos estereotipados como "mental", "psico", y otros términos de uso popular. Se adoptó un enfoque no medicalizado, y el énfasis estuvo puesto en acortar la distancia entre el "nosotros" y el "ellos", más que en discutir algún paradigma médico. Se repartieron folletos diseñados especialmente para jóvenes de esas edades.

Fase II: las sesiones de esta fase estuvieron acompañadas por una persona que tenía experiencia personal en vivir con problemas de salud mental. Se aplicaron los conocimientos de la fase I, pero además, se compartieron las experiencias personales de modo sensible con los estudiantes mediante una breve charla seguida de preguntas y respuestas.

Evaluación:

Al inicio de la primera sesión los alumnos completaron un cuestionario y fueron evaluados nuevamente una semana después de la segunda sesión; hubo también una evaluación a los 6 meses. El cuestionario incluía cuatro aserciones fácticas, cinco aseveraciones actitudinales, y cuatro escalas de distancia social. Debían marcar cuáles consideraban correctas y cuáles falsas.

 (El artículo completo, en inglés, puede solicitarse en Fundación Acta).

Artículo comentado y traducido por la Lic. Alicia Kasulin, editora responsable de IntraMed en la especialidad de Psiquiatría.

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