En su estudio participaron varones con hipercolesterolemia y se comprobó que combinar simvastatina con una dieta de estilo mediterráneo resulta más eficaz a la hora de reducir los niveles de colesterol que cualquiera de las dos estrategias por separado.
Los autores subrayan que, estudio tras estudio, se ha demostrado que las estatinas reducen el riesgo de infarto de miocardio, a través de la reducción del colesterol total, colesterol LDL, triglicéridos y aumento del colesterol HDL. Por su parte, la dieta mediterránea, rica en fruta, verdura, cereales y nueces, con pocas grasas saturadas y rica en ácidos grasos sanos como los del aceite de oliva, también reducen el riesgo cardíaco.
En la investigación, durante las primeras 4 a 6 semanas, los pacientes fueron distribuidos aleatoriamente a adoptar una dieta de estilo mediterráneo o a seguir con su dieta habitual, y la mitad de ellos fueron asignados a tratamiento con simvastatina, mientras que la otra mitad recibió placebo. A las 12 semanas, los tratados con placebo pasaron a recibir la estatina y viceversa.
Los resultados muestran que tanto la terapia farmacológica como la dieta proporcionaron beneficios, disminuyendo el colesterol total y el colesterol LDL.
Sin embargo, la combinación de dieta y simvastatina ejerce más beneficios y evita la disminución de los niveles de tres importantes antioxidantes -vitamina E, betacaroteno y ubiquinol-, que es frecuente con el tratamiento farmacológico solo.
En conclusión, los autores resaltan la necesidad de que los médicos expliquen a sus pacientes en tratamiento con estatinas la importancia de mantener una dieta sana.
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JAMA
http://jama.ama-assn.org/
Cita: JAMA 2002;287:598-605