Se refieren al gen llamado MYC. Lo consiguieron desactivar durante varios días en un grupo de ratones, logrando que células óseas tumorales volvieran a ser sanas. Es más, los autores añaden que cuando el gen volvió a activarse, las células cancerosas tendieron a suicidarse, proceso conocido como apoptosis.
Aunque se trata de una estrategia que aún está lejos de considerarse un tratamiento, los autores subrayan que una terapia basada en este concepto podría ser de utilidad. "No es un tratamiento, es una idea", apuntan.
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Science
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