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/ Publicado el 11 de octubre de 2007

Depresión: una amenaza mundial

La depresión desconecta a la gente del mundo

Este mal es tan cruel que mucha gente ni siquiera imagina que es una enfermedad y lo cree una condición inevitable e incurable

La depresión es una amenaza mundial, ataca a gente de todas las edades y a algunas personas las obliga a aislarse de todo el mundo, prácticamente las hace perderse en la soledad. Especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) advierten que no es sólo un estado de ánimo, sino un padecimiento por el cual la víctima ignora por qué perdió el entusiasmo por las actividades que antes disfrutaba, por la vida misma.

Para empezar a entender de qué se trata, el médico psiquiatra Miguel Ángel Zamora Olvera dice que la depresión genera trastornos afectivos como irritabilidad, tristeza y nostalgia que repercuten en las capacidades físicas como pérdida de peso y fatiga extrema al menor esfuerzo.

Es considerado como una amenaza social, ya que afecta a cerca de diez millones de personas, dice el especialista del Hospital Psiquiátrico y Unidad de Medicina Familiar No. 10 del IMSS. Sus víctimas, señala, deben ser tratadas por especialistas en psiquiatría, encargados de prescribir los fármacos antidepresivos adecuado y brindarles psicoterapia.

Hay quienes piensan que la tristeza o el abandono que les ataca de cuando en cuando son cosas naturales, pero la verdad es que son señales de depresión. El experto del IMSS advierte que 17 por ciento de la población mexicana (de unos 103 millones de personas) está en riesgo de padecerla. Es probable que en el año 2020, la enfermedad se convierta en la segunda causa de incapacidad laboral por arriba de padecimientos del corazón.

Destaca que se ha identificado que el 15 por ciento de las personas con depresión llega al suicidio, por ello considera necesario proporcionar un tratamiento adecuado ya que gran parte de la población con este mal tiene entre 20 y 40 años de edad, es decir, está de una etapa de vida de alta productividad.

Efectos profundos

El doctor Zamora Olvera pone sobre la mesa un hecho contundente. De acuerdo con la experiencia acumulada la depresión tiene una prevalencia dos veces mayor en la mujer que en el hombre. Es más frecuente en varones solteros que casados, mientras que entre ellas se presenta más en casadas que en solteras.

Llama la atención sobre que durante el embarazo las mujeres están en riesgo de padecer depresión en el primer trimestre de gestación y, posteriormente, a los tres meses del nacimiento, lo que se conoce como depresión posparto.

Es importante que los pacientes reciban la atención especializada, porque no es suficiente estimularlos con palabras, pues se trata de una enfermedad que afecta al cerebro y la persona que vive con depresión no entiende su estado de ánimo por más incongruentes que sean sus pensamientos, dice.

El doctor del IMSS explica que una persona deprimida piensa, por ejemplo, que por su culpa suceden catástrofes en su entorno cercano o lejano y que por causa suya, sus familiares o amigos sufren. Siente, en primera instancia miedo por su vida, es decir, piensa que algo le va a ocurrir y, después, experimenta deseos de morir y piensa en el suicidio.

Simultáneamente, pierde el apetito, interés por la actividad sexual y experimenta trastornos como insomnio, o sueño interrumpido y la consecuente dificultad para volver a dormir.

Señales de alerta

Los factores que inciden para padecer depresión son diversos, pueden tener origen en la infancia por la pérdida temprana de los padres, entornos familiares violentos, problemas económicos, etcétera. No obstante, la enfermedad también puede ser causada por situaciones que pudieran ser consideradas positivas como ganar un sorteo.

Zamora Olvera destaca que la prescripción de fármacos no es permanente ni genera adicción. El paciente no debe temer estar bajo este tratamiento que se ha comprobado es seguro, incluso, para los niños.

Advierte que algunos pacientes recurren por cuenta propia al alcohol u otras drogas que son antidepresivos temporales y que, además, generan a adicción y dañan al cerebro.