Noticias médicas

Publicado el 4 de abril de 2002

Informe especial

La crisis en el país de los psicólogos

En nuestro país hay un psicólogo por cada 1.000 habitantes. ¿Qué pueden hacer estos profesionales para aliviar la crisis argentina?

Hay un lugar del mundo en el que, con los pies en el barro y el agua hasta el cuello, los ciudadanos se sienten ahogados por la sensación de que nadie señala el Norte. En dirección al citado hemisferio, las yugulares a punto de estallar se continúan en 36 millones de cabezas en ebullición por una crisis sin precedente.

Ese lugar del mundo se llama Argentina. Preparen los pañuelos y prendan la tele: "¿Estamos todos locos?", dice ante la cámara, y en la cola de la casa de cambio, una señora que llegó a las cinco de la mañana y consiguió número a las diez.

"¿Locos? Más que locos, desorientados", coinciden los expertos consultados por LA NACION.

En este contexto que jaquea el espacio para los monólogos interiores, ¿cuánto pueden aportar esos 30, 50 o 60 minutos semanales de sesión de terapia, tan enraizados -sobre todo- en la clase media local? ¿Pueden las diferentes corrientes psi apagar el fuego de las cabezas que andan a mil, en el país del mundo con mayor densidad de psicólogos por habitante, es decir, 100 cada 100.000 personas, mientras que en la mayoría de los países la cifra oscila entre 24 y 45?

"¡Momento!", se atajan los expertos. "¿A alguien puede ocurrírsele que desde la psiquiatría pueden explicarse y atenderse la desocupación, la corrupción y la miseria?", pregunta el doctor Miguel Márquez, presidente honorario de la Asociación Neuropsiquiátrica Argentina.

A Germán García, titular de la Fundación Descartes y miembro de la Escuela de Orientación Lacaniana, tampoco le suena bien el planteo: "Existe una suerte de psicologización de la sociedad, muy tradicional en la Argentina. Pero hay cosas que se explican por la historia, o por la economía, y no a través del psicoanálisis".

Está claro: no se trata de explicar todo por el camino psi . Pero sí, en todo caso, de preguntarse cuáles son las posibilidades y limitaciones de la terapia en uno de los países que más ha exprimido el análisis ante el agobio y la depresión existentes.

"Hoy, en la mitad de las consultas, los pacientes traen temas relacionados con la situación socioeconómica y las consecuencias traumáticas de lo vivido en los últimos meses", afirma el doctor Alfredo Cía, presidente honorario de la Asociación Argentina de Trastornos de Ansiedad (Aata).

Con matices, casi todos coinciden. A Irene Loyácono, de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar, le preocupa que estemos viviendo "un proceso catastrófico, como cuando te han robado el equipaje: uno se va dando cuenta, con el tiempo, de las cosas que ha perdido y de las consecuencias de esas pérdidas. En las sesiones predominan dos sentimientos: el miedo y la rabia". Generados, según agrega Cía, por "el descreimiento, el haber sido víctima de violencia, las preocupaciones acerca de la imposibilidad de mantener el nivel y la calidad de vida, la pérdida del empleo, el futuro personal y de los hijos".

(ver nota completa en La Nación)