Explican que en los niños afectados, el 80% de los ataques de asma se deben a virus, principalmente a virus del resfriado.
En su investigación, descubrieron que la exposición al dióxido de nitrógeno que liberan los tubos de escape de los vehículos agrava las crisis asmáticas, reduciendo la función pulmonar e incrementando los síntomas tras una infección vírica hasta más de un 200%.
Los autores midieron la exposición personal de 114 niños asmáticos de 8 a 11 años, pertenecientes a familias no fumadoras, a lo largo de casi un año. De este modo, hallaron una potente relación entre la elevada polución por dióxido de nitrógeno y la severidad de los ataques de asma.
Los investigadores británicos consideran que su hallazgo puede tener importantes implicaciones para la salud pública, destacando que el asma afecta a más de 150 millones de personas en el mundo y cuya incidencia se espera que aumente un 50% cada 10 años.
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