Según el Dr. Llombart, todos los estudios realizados hasta ahora han demostrado que los inhibidores de la aromatasa tienen una mayor eficacia, seguridad y tolerancia que el tamoxifeno, además de se causa de menos enfermedades cardiovasculares.
Sin embargo, todavía queda por determinar en qué situaciones el tamoxifeno puede ser indicado en detrimento de los inhibidores. "Existen subgrupos claros, como el de las mujeres premenopáusicas, que no deben ser tratadas con inhibidores. Y es probable que otro subgrupo lo conformen mujeres en edad perimenopáusica, en las que el tamoxifeno puede ser el tratamiento inicial y más tarde sea sustituido por los inhibidores de la aromatasa", ha asegurado el Dr. Llombart.
Con todo, los inhibidores se relacionan con un aumento del riesgo de osteoporosis. Pero la asociación con otros fármacos para el control de esta enfermedad, como los bisfosfonatos, calcio y vitamina D, podría reducir significativamente el daño. Además, en el futuro se podrá determinar en el momento del diagnóstico qué pacientes deberán acompañar el tratamiento antitumoral con fármacos para proteger el hueso. No obstante, el riesgo de osteoporosis es relativamente bajo, según ha señalado el Dr. Llombart.
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