Arte & Cultura

Publicado el 30 de septiembre de 2006

Entrevista

La buena medicina

Arnoldo Kraus es mexicano, especialista en bioética, y se dedica a batallar contra la muerte y la enfermedad.

Autor/a: Por Adriana Schettini

Fuente: LA NACION | 01.10.2006 | Página 00 | Revista

Arnoldo Kraus

Dice que hay que recuperar valores más humanos en la relación médico-paciente y que el proyecto Genoma Humano nos obliga a reflexionar sobre los límites del hombre

Hizo falta un milagro para que Arnoldo Kraus llegara al mundo: que Helen –Weisman y Moisés Kraus sobrevivieran al infierno nazi y que el horror no les hubiera arrebatado el deseo de enamorarse ni el de procrear. Nacido de esos padres profundamente doloridos pero esperanzados, Arnoldo Kraus se dedica a batallar contra la muerte y la enfermedad, a escribir y a alzar su voz contra la injusticia globalizada. Es médico clínico y reumatólogo, especialista en bioética y profesor del posgrado en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En el terreno de las letras, Kraus es columnista del diario La Jornada, colabora en revistas médicas y culturales y tiene seis libros publicados. Para el último, ¿Quién hablará por ti?, un recuerdo del Holocausto en Polonia (Taurus, 2006), le pidió a su madre que pusiera en palabras los dolores indecibles que ella y su esposo, ya fallecido, habían guardado entre los pliegues del silencio durante sesenta años. El dramaturgo mexicano Víctor Hugo Rascón Banda está adaptando el libro para llevarlo al teatro, y ya existe el proyecto de filmar una película.

"El mundo y sus habitantes tienen hambre: la justicia, la moral, la equidad y la educación son, hoy en día, mera entelequia –afirma Arnoldo Kraus en Receta para no morir, cartas a un joven médico (Alfaguara, 2005)–. El médico no puede ni debe soslayar esas realidades. (…) Si una profesión debe tener nexos estrechos con la ética, ésta es la medicina. Y la ética (...) es simple y sencillamente la disciplina que busca procurar el bien para los más y el mal para los menos."

La creciente deshumanización de la práctica médica es un asunto que lo desvela y lo rebela. Ciudadano de estos tiempos, celebra los aportes de la tecnología al arte de curar. Escéptico asumido, desconfía del discurso que delega en las máquinas lo que es responsabilidad del médico: la salud. "Por fortuna, aún no se han diseñado robots para que interroguen al paciente", dijo ante sus colegas argentinos en el marco de la Jornada Médicos en el Siglo XXI, que organizó Intramed en la Academia Nacional de Medicina. "¿No es verdad que se aprende primero por la piel del paciente y después por las radiografías? –los invitó a pensar–. ¿No habla más o diferente el llanto que los ultrasonidos al azar, que en vez de individualizar a la persona la convierten en víctima de una parafernalia comercial donde el ser humano enfermo se desvanece?"

Mirar, escuchar y palpar: ésas son, según Kraus, las acciones imprescindibles para diagnosticar a los pacientes. Pero, ¿cómo se hace todo eso cuando se trabaja a destajo y con salarios ínfimos en un hospital? "He platicado con médicos argentinos y sé que su situación es complicada porque, al igual que en otros muchos países de nuestra triste América latina, les pagan menos que a un peluquero –responde el médico– . Bertolt Brecht decía: «Primero comer y después la moral»; eso lo entiendo. La medicina se encuentra amenazada por la sobrecarga de trabajo y por muchos otros factores. Entre ellos, los abogados que se han metido entre pacientes y médicos para enemistarlos. Luego están las compañías farmacéuticas, que prostituyen a los doctores en todas las formas. Y las organizaciones proveedoras de salud (Health Maintaining Organizations), que le compran al médico su cartera de pacientes y le aseguran un sueldo mensual, de modo que ya no importa si hiciste o no una buena medicina porque igual recibes tu paga a fin de mes. Con todo, creo que los doctores son responsables de haber perdido la rienda de su ejercicio médico."

–Usted ha escrito que, en ocasiones, una vez curada, la enfermedad resulta un pasaporte para vivir mejor. ¿Por qué necesitamos tocar ese límite para cuidarnos?

–A diferencia de lo que ocurre en Oriente, los occidentales tendemos a negar la presencia de la muerte. Parte del encantamiento que ofrece la modernidad, con su abundancia de centros comerciales, la profusión de vínculos económicos y la televisión, consiste en alejar la idea de la muerte como lo que es: la continuación lógica y necesaria de la vida. No existe la cultura de pensar que somos finitos y que debemos invertir en vivir mejor física y mentalmente. En La soledad de los moribundos, Norbert Elías explica que la gente muere sola porque los vivos no quieren tocar a los agonizantes, ni decirles "no te hemos abandonado; vas a estar bien", porque la persona a punto de morir les recuerda su propia finitud.

–Según usted, el paciente que sufre mira la realidad de un modo más profundo que la persona sana. ¿Y el que está por morir?

–La mirada varía según el paciente. Muchos enfermos terminales manifiestan que no quieren prolongar su existencia en una condición en la que han perdido la dignidad, la autonomía y la capacidad de seguir gozando de la vida. En los casos en que no queda ninguna esperanza tras haber ayudado al enfermo con dosis inmensas de tecnología y con el costo de su enorme sufrimiento físico, lo que se prolonga ya no es la vida, sino la muerte. En mi opinión, temas tan delicados como la eutanasia, el aborto o el suicidio deben ser discutidos con muchísima seriedad y desde un punto de vista laico, porque la creencia religiosa de que «Dios da la vida y Dios la quita» es una postura que debe respetarse, pero que no permite el debate.

–Usted sostiene que Dios ha sido creado por los hombres. De ser así, si lo conservan será porque lo necesitan. ¿Por qué dejarían de necesitarlo justo cuando hay que decidir sobre la vida y la muerte?

–Es una pregunta muy complicada que no voy a poder responder. Pero es cierto que si uno piensa en las atrocidades de Auschwitz, Ruanda, Camboya y tantas otras, se dice: "Dios mío (sic), si no existiera la imagen de Dios, ¿qué pasaría?". Respeto a los religiosos, pero yo, Arnoldo Kraus, siento que el ser humano es autónomo y, para mí, eso implica la capacidad de ejercer su voluntad en las facetas que él quiera y como quiera siempre que no dañe a terceros.

–¿Cuáles serán los grandes temas de la bioética en el futuro próximo?

–La clonación es el más mediático, pero hay muchos más. La reproducción asistida y la decisión de hasta cuándo se pueden congelar los embriones, por ejemplo. La ingeniería genética y los diagnósticos prenatales. El proyecto Genoma Humano, que nos obliga a reflexionar sobre los límites del conocimiento. En este punto, cualquier científico te dirá que no hay conocimiento inútil, pero yo te digo que sí, los hay: ¿de qué le sirve a alguien, si no es para angustiarse, saber que a los 50 años padecerá el mal de Alzheimer si no se lo podrá curar? Además, hay una cuestión vinculada a la justicia distributiva: nos alegramos de que exista la ingeniería genética y las superresonancias magnéticas, pero casi dos millones de personas mueren de paludismo cada año y más de tres millones, de tuberculosis. Si se mira al mundo a través de las enfermedades que siguen matando a los seres humanos en Africa, hay que cuestionarse cuál es el conocimiento útil que habrá que generar de 2006 en adelante. No estoy peleando con la ciencia profunda, pero sí con las prioridades del conocimiento.

Dicho eso, a Arnoldo Kraus se lo ve pensativo. En el silencio, suena otra voz: "¿No es cierto, puesto que el orden del mundo está regido por la muerte, que acaso es mejor para Dios que no crea uno en El y que luche con todas sus fuerzas contra la muerte, sin levantar los ojos al cielo donde El está callado?", pregunta el doctor Rieux, desde La peste. Ajeno a la intromisión, Kraus emerge de sus cavilaciones: "¿Sabes cuál es la gran tragedia ética de nuestro tiempo? Que es imposible ser sano si eres pobre", dice, desde la misma orilla que el personaje de Camus, la de "todos los hombres que, no pudiendo ser santos, se niegan a admitir las plagas y se esfuerzan, no obstante, en ser médicos".

Para saber más
www.unam.mx
www.alfaguara.com.ar

La historia familiar

Helen Weisman creyó que el mundo era un banquete. No había manjar al que se resistiera su avidez infantil. Todos le apetecían: los juegos en las calles de su ciudad natal, Lvov, Polonia; las vacaciones a orillas del río Prut; las tardes de patinaje sobre el lago congelado; las clases de canto y el orgullo de ser solista en el coro de la escuela. Más engorroso le resultaba, en cambio, dar rienda suelta a su gusto por las películas: “El cine es sólo un pretexto para que los jóvenes se besen”, se plantaba su madre.

El 6 de agosto de 1939, Helen cumplió quince años. Vivía rodeada por el afecto de sus padres −un matrimonio que “creía en Dios y en la civilización”, los describe hoy día− y el de sus hermanos menores: un varón, Arnoldo (Anchul, en yiddish), y una mujer, Tzeshia. Pero ya había perdido la inocencia: las noticias llegadas desde Alemania, los desplantes antisemitas que sufría en el colegio y el hecho de que su padre fuera incapaz de pronunciar el apellido Hitler sin agregar “que su nombre sea borrado” le demostraban que el pecado y el mal no anidaban en las penumbras de los cines ni sabían a besos. Veinticinco días después del cumpleaños de Helen estalló la Segunda Guerra Mundial. Los Weisman debían ser asesinados por un solo motivo: ser lo que eran, judíos. Ese destino atroz e imperdonable tuvo el hermanito de Helen: a los 13 años, le arrancaron la vida en un fusilamiento masivo, junto al río Bug. Al enterarse, su madre se deshizo en aullidos; temió que la llevaran los demonios de la locura, pero se unió a su esposo y a sus hijas para seguir peleando contra el exterminio con lo único que tenían: un deseo arrollador de defender la vida. Hitler estaba decidido a borrar a los judíos de la faz de la Tierra; los Weisman se metieron en sus entrañas. En el pueblo de Radziechow, convencieron a una familia católica de que construyera un refugio debajo de un cuarto de la casa y los ocultase allí a cambio de unas monedas de oro y los alimentos que habían almacenado en los albores de la Guerra. Veinte meses pasaron Helen, Tzeshia y sus padres en ese agujero diminuto, de piso de tierra y sin ventanas, con espacio para que tres personas estuvieran acostadas de lado y una cuarta sentada.

Datos personales

Arnoldo Kraus nació en México, en 1951.

Es médico clínico y reumatólogo.

Se desmpeña como profesor de posgrado de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y es miembro del Colegio de Bioética.

Tiene seis libros publicados: Una lectura de la vida, Enfermar o sanar, Receta para no morir, cartas a un joven médico, ¿Quién hablará por ti?; en coautoría, La bioética y La eutanasia.

Es columnista del diario mexicano La Jornada y colabora en diversas revistas culturales y médicas.

Tiene tres hijos: Daniela, de 24 años; Ilana, de 21, y Gabo, de 18.

***

Próximas Jornadas IntraMed

Jueves 2 de noviembre de 2006
CÍRCULO MÉDICO DE ROSARIO

Av. Santa Fe 1798 - S2000AUB Rosario, Santa Fe.

IntraMed realiza un esfuerzo permanente por poner al alcance de los profesionales de la salud y los estudiantes la información científica actualizada y los contenidos que guían la practica desde los principios del humanismo y la ética profesional.

Las Jornadas IntraMed Rosario 2006, han sido pensadas bajo la consigna: “Médicos en el Siglo XXI”. Hemos convocado para ello a personalidades destacadas de diversas áreas que, en cada caso, reúnen un sólido conocimiento específico con una preocupación constante por los aspectos sociales y éticos de la salud y la enfermedad.

Ansiamos sinceramente que este encuentro sea una oportunidad para el enriquecimiento mutuo y el acercamiento cordial.

Programa:


18:00 - Acreditación

18:30 - Apertura - Sr. Héctor Rodríguez (Gerente General de IntraMed)

18:45 - "Terapia intensiva: de Florence Nightingale a la falla de pluriparenquimatosa... y más" 
Dr. Carlos Lovesio

19:40 - "Qué debe saber hoy un médico de Emergencias"
Dr. Hugo Peralta

20:30 - Coffee Break

20:45 - "La medicina, la vida y la muerte. Una mirada antropológica"
Dr. Francisco Maglio

21:40 - Finalización - Cocktail


· Terapia Intensiva: Continuidad y transformaciones

El Dr. Carlos Lovesio  -un destacado referente internacional en Terapia Intensiva- abordará el tema de las transformaciones conceptuales y prácticas de la especialidad en las últimas décadas. Un área intensamente vinculada a los momentos más críticos de la enfermedad, impregnada por los avances de la alta tecnología y responsable de logros trascendentes para la superviviencia de las personas. También es este el espacio de la integración del verdadero equipo de salud articulando saberes y disciplinas diversas detrás de un objetivo común. El profesional que dedica su vida al trabajo en sectores de tanto riesgo profesional puede sufrir consecuencias en su propia salud por lo que las estrategias de autocuidado constituyen un aspecto que siempre debe ser considerado.

*  Dr. Carlos Lovesio: especialista en Clínica Médica y Terapia Intensiva, es uno de los fundadores de la especialidad en Argentina, autor del libro Medicina Intensiva con varias ediciones y autor de numerosos trabajos publicados en el país y el exterior. Es jefe de la Unidad de Terapia Intensiva del Sanatorio Parque de Rosario.


· Emergencias Médicas: entre el vértigo y la reflexión

El Dr. Hugo Peralta, experto de larga trayectoria en el tema de las Emergencias Médicas trazará un panorama de la especialidad en la actualidad. Su foco estará centrado en delimitar el tipo de competencias que el joven profesional deberá adquirir para obtener un desempeño eficiente guiado por las evidencias más actuales sobre en el área. Las Emergencias Médicas han cobrado en los últimos años un peso propio. Las causas son múltiples pero vale mencionar el enorme caudal de conocimiento científico desarrollado y la imperiosa necesidad de contar con sistemas y servicios especializados que respondan a las apremiantes necesidades sociales al respecto. ¿Qué debe saber un profesional para desempeñarse en Emergencias? ¿Cuáles son las modalidades de formación más apropiadas? ¿Cuál es la demanda social respecto de las Emergencias?

* Dr. Hugo A. Peralta es Jefe Médico de la Central de Emergencias Hospital Italiano Buenos Aires, Ex Presidente de la Sociedad Argentina de Emergencias, Director Editorial de la Revista Argentina de Emergencias.


· La Medicina, la vida, la muerte: Mejor hablar de ciertas cosas...

El Dr. Francisco “Paco” Maglio es un raro exponente de quien ha sabido convocar en su persona el más sólido conocimiento científico, una extensa trayectoria profesional y una formación humanística profunda. Su capacidad de reflexionar acerca de los temas de mayor hondura conceptual en un tono coloquial y afectivo, lo han convertido en un verdadero personaje admirado y querido por la comunidad médica desde hace muchos años. ¿Qué ideas sobre la vida y la muerte fundan el trabajo médico? ¿Qué influencia ejercen estos conceptos sobre nuestras prácticas, incluso cuando no somos plenamente concientes de ello? Los aportes de disciplinas como la Antropología, la Filosofía y la Literatura se pondrán al servicio de una visión del acto médico que rescate sus valores más ancestrales de contacto íntimo con el prójimo, con el padecimiento, con la esperanza. Medicina con mayúsculas y pasión por una profesión que a cualquier precio se resiste al sacrificio de su propia dignidad.

* Dr. Francisco Maglio: Médico infectólogo, ex jefe de la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Muñiz, autor de numerosos trabajos de la especialidad y de varios libros: Reflexiones y algunas confesiones, Síndrome de Burnout en médicos entre otros. Ha realizado una formación en Antropología Médica en la UBA.

Vacantes limitadas
Inscripción gratuita:
0810-222-INTRA (4687)
de lunes a viernes de 9 a 22 hs.