Una nueva investigación, realizada por la Agency for Healthcare Research and Quality (AHRQ) de Estados Unidos, concluye que una biopsia de mama es el procedimiento de seguimiento preferido, aunque existen muchas otras pruebas opcionales que los médicos pueden ofrecer.
El estudio de AHRQ comparó la efectividad de la biopsia, considerada desde hace tiempo como el estándar por excelencia, con otras cuatro pruebas: resonancia magnética de imagen (IRM), ultrasonografía, tomografía por emisión de positrones (TEP) y escintimamografía.
El informe, llamado Effectiveness of Noninvasive Diagnostic Tests for Breast Abnormalities, aborda una pregunta muy específica:¿son algunas de las otras pruebas no invasivas lo suficientemente precisas para diagnosticar el cáncer o para descartarlo?.
Una biopsia es precisa pero invasiva, ya que requiere tomar una muestra del tejido mamario para analizarlo y buscar signos de cáncer en un laboratorio. Así que los investigadores han estado buscando pruebas no invasivas que sean igual de precisas. Las cuatro pruebas evaluadas en el informe, sugeridas como sustitutos de la biopsia, no eran tan precisas como una biopsia en conjunto. Omitían entre un 4% y 9% las malignidades de la mama en mujeres de riesgo medio, según el informe, y probablemente omitan más casos entre mujeres en mayor riesgo de la enfermedad.
"Algunos expertos señalan que una prueba debería errar menos del 2% para ser considerada lo suficientemente precisa", han declarado los autores.
Es difícil determinar la precisión exacta de las biopsias, pero un estudio del año pasado halló que la tasa de falso negativos para la biopsia por punción con aguja gruesa era de 6%.
En el informe de la AHRQ, los investigadores observaron que el uso de la IRM omitía 38 cánceres por cada 1.000 mujeres; el ultrasonido, 50 tumores por cada 1.000 mujeres; y la TEP, 76 por cada 1.000 mujeres. La escintimamografía, por su parte, omitía 93 tumores por cada 1.000 mujeres.