Antecedentes
La vacuna BCG previene la tuberculosis (TB) infantil grave y se introdujo en Sudáfrica en la década de 1950. Se plantea la hipótesis de que BCG entrena el sistema inmunitario innato al inducir la reprogramación epigenética y funcional, proporcionando así una protección no específica contra las infecciones del tracto respiratorio.
Evaluamos la vacuna BCG para la reducción de la morbilidad y la mortalidad debido a COVID-19 en trabajadores de la salud en Sudáfrica.
Métodos
Este ensayo aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo reclutó a trabajadores de la salud en tres instalaciones en el Cabo Occidental, Sudáfrica, a menos que no se encontraran bien, estuvieran embarazadas, amamantando, inmunocomprometidas, con hipersensibilidad a la BCG o en tratamiento experimental con COVID-19.
Los participantes recibieron BCG o solución salina por vía intradérmica (1:1) y fueron contactados una vez cada 4 semanas durante 1 año.
La prueba de COVID-19 se guió por los síntomas. La hospitalización, la COVID-19 y las infecciones del tracto respiratorio se evaluaron con modelos de riesgos proporcionales de Cox y análisis de tiempo hasta el evento, y la gravedad del evento con análisis post hoc de Markovian. Este estudio está registrado en ClinicalTrials.gov, NCT04379336.
Resultados
Entre el 4 de mayo y el 23 de octubre de 2020, inscribimos a 1000 trabajadores de la salud con una mediana de edad de 39 años (IQR 30-49), el 70·4 % eran mujeres, el 16·5 % enfermeras, el 14·4 % médicos, el 48%.
El 5% tenía tuberculosis latente y el 15·3% tenía evidencia de exposición previa al SARS-CoV-2. La hospitalización por COVID-19 ocurrió en 15 participantes (1·5%); diez (66,7 %) en el grupo de BCG y cinco (33,3 %) en el grupo de placebo, cociente de riesgos instantáneos (HR) 2,0 (IC del 95 % 0,69–5,9, p = 0,20), lo que indica que no hay protección estadísticamente significativa.
De manera similar, BCG no tuvo un efecto estadísticamente significativo en COVID-19 (p = 0,63, HR = 1,08, IC del 95 %: 0,82–1,42).
Dos participantes (0,2 %) murieron por COVID-19 y dos (0,2 %) por otras razones, todos en el grupo de placebo.
Interpretación
BCG no protegió a los trabajadores de la salud de la infección por SARS-CoV-2 o la enfermedad y hospitalización grave relacionada con COVID-19.
Evidencia antes de este estudio
Un creciente cuerpo de evidencia sugiere que BCG induce inmunidad entrenada, mejorando así la respuesta del huésped a la infección por patógenos virales y bacterianos y reduciendo la morbilidad y la mortalidad. La vacunación previa con BCG puede tener otros beneficios no específicos, como reducir la incidencia de carcinoma de pulmón y modificar el curso de la diabetes y la esclerosis múltiple.
Los estudios epidemiológicos a principios de la pandemia sugirieron que un historial regional de vacunación con BCG puede proteger a las poblaciones contra el COVID-19. Una búsqueda bibliográfica de PubMed el 28 de marzo de 2022, utilizando los términos "SARS-CoV-2" o "COVID-19" y "BCG" y "eficacia", con el filtro de "ensayo controlado aleatorio", dio como resultado cero -publicaciones revisadas.
Valor añadido de este estudio
Hasta donde sabemos, este estudio es el primer ensayo aleatorizado, controlado y doble ciego publicado que evalúa el efecto de la revacunación con BCG en la morbilidad por COVID-19. La revacunación con BCG no logró proteger a los trabajadores de la salud en Sudáfrica del COVID-19 y la hospitalización. Además, la revacunación con BCG no ofreció protección contra la morbilidad de las infecciones del tracto respiratorio, en contraste con estudios previos.
Implicaciones de toda la evidencia disponible
Los efectos inmunitarios no específicos de la revacunación con BCG pueden ser específicos de la población, la edad, el patógeno o la enfermedad. Recomendamos que la BCG no se use para la prevención o mitigación de COVID-19 fuera de un ensayo clínico, al menos hasta que se conozcan los resultados de otros ensayos en curso en diferentes entornos.