Noticias médicas

Publicado el 2 de junio de 2005

Anemia y transplantes

La anemia, un trastorno infravalorado, frecuente y debilitante en el trasplante de órganos

Expertos de distintas especialidades se reúnen en Santander en una Jornada de Actualización en Anemia y Trasplante, "en un intento de mejorar la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes trasplantados", según el Dr. Manuel Arias, del Servicio de Nefrología del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander.

El objetivo de la reunión es, ante todo, sentar las bases para corregir los principales factores que están influyendo en el resultado de los trasplantes, como son el aumento de la edad del donante y del receptor, la utilización de órganos subóptimos, y la incapacidad de manejar y de tratar adecuadamente el daño crónico (la nefropatía crónica del injerto). Pero, además, como subraya el Dr. Arias, "también debemos hacer frente al aumento de la tasa de fallecimientos de pacientes con injerto funcionante en lo que está colaborando, en alguna medida, algunos de los regímenes inmunosupresores que se utilizan para mejorar la aceptación del órgano injertado". En el caso concreto del trasplante renal, la inmunosupresión influye tanto en el desarrollo de nefropatía crónica del injerto como en la muerte con injerto funcionante.

Para el Dr. Arias, "es imprescindible mejorar los resultados a largo plazo e individualizar la inmunosupresión y secuenciarla en fases: una inicial con mayor carga (y que puede incluir anticalcineurínicos) y otra más avanzada en la que hay que evitar fármacos nefrotóxicos y minimizar el riesgo cardiovascular y el cáncer". En esta situación, asegura este experto, "Cellcept (micofenolato mofetilo) tiene el perfil ideal de fármaco no nefrotóxico, no aumentando tampoco el riesgo cardiovascular y controlando bien la respuesta inmunológica tardía".

De ahí el creciente interés por probar nuevas pautas de inmunosupresión, tan eficaces como las actuales pero que no induzcan efectos adversos a medio y largo plazo. En este contexto, el farmacólogo José Ramón Azanza, del Servicio de Farmacología Clínica de la Clínica Universitaria de Navarra (Pamplona), destacará en esta jornada los beneficios de la administración de fármacos como los antimetabolitos, que actúan inhibiendo la síntesis de ADN y frenan la proliferación celular de linfocitos activos (propia de la estimulación de la respuesta inmune).

Entre los antimetabolitos, existen dos formulaciones diferentes de ácido micofenólico, que presentan algunas diferencias farmacocinéticas en el proceso de absorción. Como advierte el farmacólogo José Ramón Azanza, "la concentración máxima de ácido micofenólico se obtiene más tarde con la administración del micofenolato sódico que con el micofenolato mofetilo". Además, añade, "la liberación de micofenolato sódico depende del pH gástrico, lo cual añade variabilidad a la farmacocinética de ácido micofenólico, variabilidad que también puede incrementarse por el efecto de los alimentos y del tránsito gastrointestinal".

En la actualidad el antimetabolito más utilizado es el ácido micofenólico administrado en forma de micofenolato mofetilo, que está integrado en la mayoría de pautas de inmunosupresión. El micofenolato sódico, por su parte, presenta unas características farmacocinéticas que le diferencian del micofenolato mofetilo, "por lo que son fármacos que no pueden ser intercambiados a la ligera", asegura el Dr. Azanza.

En un estudio de bioequivalencia se ha demostrado que la administración de micofenolato sódico (tanto 720 mg como 640 mg) obtiene valores de AUC (área bajo la curva) equivalentes a la administración de 1 g de Cellcept. Pero ni la concentración máxima ni el tiempo en el que esta se alcanza son equivalentes, por tanto, no pueden considerarse intercambiables, puesto que no se cumplen para estos parámetros los criterios de bioequivalencia establecidos por las agencias reguladoras.

Aunque en los estudios clínicos publicados no se han observado diferencias ni en la eficacia ni en la tolerancia entre ambas formulaciones en el trasplante renal, Cellcept es un fármaco mejor conocido, que cuenta con una amplia experiencia en trasplante renal y cardíaco, tanto en adultos como en niños. Micofenolato sódico, por su parte, ha sido estudiado únicamente en trasplante renal en adultos. Además, recuerda el Dr. Azanza, "hay que considerar que existe una variabilidad farmacocinética, lo que hace que esta formulación potencialmente pueda presentar más problemas de manejo".

Pero esta jornada también sirve para insistir en un problema frecuentemente olvidado que se asocia con el trasplante de órganos, como es la presencia de anemia. Se estima que casi la mitad de los pacientes sometidos a trasplante renal desarrollarán anemia. "Este trastorno no sólo multiplica el riesgo de fracaso del injerto, sino que también tiene importantes implicaciones en la calidad de vida del paciente", reconoce el Dr. Ángel Luis Martín de Francisco, presidente de la Sociedad Española de Nefrología.

La falta de eritropoyetina es el principal factor que determina la aparición de anemia en el trasplante renal. Además, este trastorno induce un incremento del riesgo cardiovascular en el paciente trasplantado. Una adecuada corrección de la anemia mejora la oxigenación del tejido y, por tanto, se reduce el riesgo de pérdida del injerto. Pero no sólo eso, tal y como apunta el Dr. F Ortega, del Servicio de Nefrología del Hospital Universitario Central de Asturias (Oviedo), "el tratamiento eficaz de la anemia mejora tanto el componente físico como mental, aumentando la sensación de bienestar del paciente".

Los expertos asistentes a esta reunión analizarán los datos que se tienen hasta ahora con uno de los fármacos más prometedores que se han desarrollado en los últimos años en el tratamiento de la anemia, que está en fase avanzada de desarrollo. El fármaco, denominado CERA, es un activador continuo de los receptores de la eritropoyesis, que ejerce una estimulación de la eritropoyesis más intensa y duradera que la producida por las epoyetinas convencionales. Su principal ventaja, anuncia el Dr. De Francisco, "es que se administra tan sólo una vez al mes y no repercute negativamente en la función renal del paciente".

La anemia constituye uno de los problemas médicos más comunes en la actualidad, aunque sigue estando infradiagnosticada. Este trastorno, caracterizado por la disminución de la concentración de hemoglobina por debajo de unos límites que se consideran normales, provoca trastornos tales como la astenia, la sensación de cansancio ante esfuerzos menores y cambios en el humor.