La desjerarquización de la labor docente es una realidad originada en décadas de postergación. En el ámbito universitario público, este relegamiento se refleja en situaciones insostenibles, como la existencia de miles de docentes sin renta y en condiciones precarias.
La UBA informó que cuenta con más de veinte mil docentes ad honórem. Más allá de las motivaciones vocacionales de estos profesores -en muchos casos se vinculan a la necesidad de tener una inserción institucional y proseguir la formación académica- y del modo de acceso al cargo -en general, por invitación o delegación de otros profesores-, una buena parte del trabajo universitario es llevado adelante sin que los docentes perciban una retribución. Las carencias presupuestarias, pero también el desorden administrativo y la ausencia de proyectos académicos, explican este cuadro .
Frente a esta realidad, el Ministerio de Educación dispuso rentar dos mil cargos docentes de la UBA y mil de otras cinco universidades públicas. Esta medida debe ser utilizada para comenzar a regularizar la incorporación de los docentes a través de concursos, lo cual brindará legitimidad a los profesores. Además, deberá evitarse que la plantilla docente se siga incrementando a través de modalidades sin control.
Para eso, se deberá jerarquizar y profesionalizar la docencia universitaria, impulsando concursos periódicos y otorgando dedicaciones de tiempo completo que permitan enriquecer la enseñanza con la práctica de la investigación y la producción de conocimientos.
La desjerarquización de la docencia universitaria se refleja en los miles de docentes sin remuneración. El Ministerio de Educación dispuso rentar tres mil cargos en distintas universidades, lo cual permitirá corregir parcialmente ese cuadro.