Medical News

/ Published on June 2, 2001

Rechazo en transplantes

Irradiación del intestino previa al transplante reduce el rechazo.

El trasplante de intestino es uno de los más complejos por las interacciones que se producen en el sistema inmunológico. La tasa mundial de rechazos sigue siendo muy elevada, por lo que los grupos trasplantadores se centran en el diseño de opciones más efectivas. Una de ellas, desarrollada en la Universidad de Pittsburgh, sostiene que la radiación del intestino antes de realizar el injerto reduce el índice de rechazos.

La exposición a radiación de los órganos que van a ser utilizados en un trasplante de intestino reduce la cifra de rechazo, acontecimiento que suele ocurrir durante el primer mes postrasplante en la mayoría de los pacientes.

Estos resultados, que se han presentado en la Reunión de la Sociedad Americana de Trasplantes y la Asociación Americana de Cirujanos de Trasplantes 2001 en Chicago, demuestran que con este procedimiento la incidencia es prácticamente nula. Sólo en uno de los 13 pacientes que han participado en el estudio se ha visto el rechazo.

Los autores han reconocido, no obstante, que los resultados deben ser corroborados por nuevas y mayores investigaciones. "De todas formas, nos encontramos ante una novedosa alternativa para mejorar los resultados actuales del trasplante de intestino, uno de los más complejos, no técnicamente sino por los mecanismos inmunológicos que lleva asociado".

El protocolo de la Universidad de Pittsburgh, uno de los centros pioneros en este tipo de injerto, implica no sólo la irradiación de los intestinos antes del trasplante, sino también un incremento en la médula ósea del donante. "Mientras se realiza el trasplante, el órgano donado es sometido a un proceso de radiación de dosis bajas. Una vez efectuado el injerto, se aplican infusiones de la médula ósea del donante", ha explicado el experto. En situaciones normales, el 85 por ciento de los pacientes que se someten a un trasplante de intestino sufren un episodio de rechazo en los 30 días siguientes. "Ello obliga a los cirujanos a administrar grandes dosis de inmunosupresores, lo que convierte a los pacientes en dianas fáciles para las infecciones".

Según Abu-Elmag, uno de los autores, debido a que incluso los mejores medicamentos inmunosupresores no lograban evitar esta tasa de rechazo, era preciso buscar una alternativa eficaz.

"El intestino delgado contiene muchas células inmunes maduras. Así, cuando se realiza el injerto, estas células agravan la respuesta del sistema inmune ante el intestino y provocan el rechazo", ha matizado el especialista.

Según se ha puesto de manifiesto en este encuentro científico, con la radiación se persigue eliminar una cantidad de estas células de tal manera que el órgano no sea rechazado. "Además -ha señalado el investigador-, con la infusión de médula ósea se fomenta el quimerismo, en el que determinados tipos de células del receptor y del donante aprenden a coexistir sin rechazarse". De hecho, son muchos los trabajos que sugieren que el quimerismo influye en la supervivencia a largo plazo del trasplante.
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