Ya en estudios con animales se ha observado que trasplantar al corazón células de músculo esquelético mejora la función cardíaca.
El estudio publicado es un ensayo de fase I diseñado para evaluar la seguridad del procedimiento. No obstante, a los 11 meses de la intervención, los investigadores observaron ciertas mejoras en los pacientes. Por ejemplo, detectaron cambios en la zona cicatrizada donde se inyectaron las células, concretamente lo que se conoce como engrosamiento sistólico. También, tras el procedimiento, se registró un aumento de la fracción de eyección, que se incrementó de un 24 a un 32%.
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