De acuerdo con las conclusiones alcanzadas en el estudio coordinado por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Illinois, Estados Unidos, y a pesar de las dudas existentes acerca de su efectividad y sus riesgos, el uso de la inyección intracitoplásmica de espermatozoides (ICSI, de acuerdo con sus iniciales en inglés), técnica de fertilidad consistente en inyectar los espermatozoides directamente en el óvulo, ha aumentado signficativamente en Estados Unidos desde el año 1995.
El estudio, publicado en la revista “The New England Journal of Medicine”, analizó datos sobre los tratamientos de fertilidad entre 1995 y 2004, incluyendo todos los ciclos de fertilización in vitro (FIV) con embriones frescos de óvulos no pertenecientes a donantes en mujeres menores de 43 años.
Los investigadores hallaron que aunque la proporción de pacientes que recibieron tratamiento para infertilidad de factor masculino se ha mantenido estable, el porcentaje de ciclos de FIV que se valió de la ICSI aumentó del 11% al 57,5% durante un período de 10 años. En palabras del Dr. Tarun Jain, director del estudio, "a pesar de su mayor costo y sus riesgos y eficacia inciertos, el uso de la ICSI incluye ahora a pacientes que no tienen infertilidad documentada de factor masculino".
Además, y comparados con aquellos que no tienen cobertura obligatoria de seguro, los estados que la tienen para infertilidad (Illinois, Massachusetts y Rhode Island), presentan índices más altos de ICSI por razones distintas a la infertilidad de factor masculino.
El Dr. Jain afirmó que algunos médicos podrían pensar que la ICSI es apropiada para los pacientes que tuvieron ciclos anteriores de FIV fallidos, para los que tienen pocos óvulos disponibles o para superar barreras del proceso normal de fertilización. Todo ello a pesar de que el mayor estudio diseñado para comparar la FIV tradicional con la ICSI en pacientes que no tienen infertilidad de factor masculino demostró que las pacientes que se sometieron a IICE tuvieron índices inferiores de implantación de embriones y embarazos que las que no se sometieron al procedimiento.
Existen pocas investigaciones que comparen el uso rutinario de la ICSI y la posibilidad de riesgos relacionados, como trastornos genéticos y anormalidades congénitas en los bebés concebidos con esta tecnología.
"Hacen falta más estudios para comprender mejor la función apropiada de la ICSI. Quizá las directrices puedan ser útiles para determinar cuáles son las mejores indicaciones para el uso de esta tecnología en pacientes que no tengan infertilidad de factor masculino", concluyó el Dr. Jain.
New England Journal of Medicine 2007;357:251-157