Coordinado por el Dr. Julio Ceitlin, una figura prominente y de larga trayectoria en el tema. Es para nosotros un motivo de orgullo poder poner esta obra al alcance de nuestros usuarios.
Lo que distingue a la Medicina Familiar de las especialidades lineales y hace diferente su práctica son los fundamentos y principios que la sostienen. Por ello su conocimiento y manejo son indispensables para el médico de familia.
Saber y saber hacer son habilidades que van de la mano, que se aprenden para ser utilizados en la práctica de la medicina. Frente a un paciente que consulta por hipertensión arterial, "saber" el tratamiento correcto de la hipertensión es solamente una parte del saber que un médico de familia aplica al tratamiento de su paciente hipertenso. En la concepción kantiana1, los principios "a priori" de la acción, la razón práctica, es distinta para un abordaje especializado tradicional que para el abordaje de un médico de familia porque el de éste incluye inevitablemente los principios que le son inherentes.
Durante muchos años en numerosas publicaciones, foros internacionales y consultorías a organizaciones públicas y privadas que prestan servicios de salud a la gente, y a instituciones educativas que forman médicos de familia, he debido explicar nuestras semejanzas y diferencias con la atención primaria de la salud y con la medicina especializada o altamente compleja. La primera, tomada casi siempre desde una posición simplista como atención de la salud para pobres o para el sistema público de servicios, y la segunda, considerada casi siempre como el desiderátum de la medicina de alta calidad científica. También he intentado trazar un paralelo con la medicina generalista cuyo movimiento actual tiene en algunos países más connotaciones ideológicas que fundamentos científicos.2, 3
Son precisamente los principios y fundamentos de nuestra disciplina los que nos distinguen de los tres tipos mencionados de abordajes a la atención del paciente.
La esencialidad que atribuyo a los principios, fundamentos y características de la Medicina Familiar me estimuló a solicitar para la preparación de este capítulo la colaboración de personalidades reconocidas como autoridades y expertos en los temas respectivos. Algunos son, ellos mismos, autores de importantes textos de Medicina Familiar que nutren desde hace años la educación de decenas de miles de médicos de familia de todo el mundo. Todos accedieron, identificados con el proyecto y entusiasmados por participar en una obra dirigida a los médicos de familia ibero- latinoamericanos.
Las contribuciones del mundo anglosajón están representadas por las de Macaran Baird, John Feightner, Brian Hennen, Ian McWhinney, Stephen Spann y Robert Taylor, y las del mundo hispano parlante, por las de Amando Martín Zurro, Tomás Owens y Pilar Vargas Restrepo respectivamente.
A cada uno le pedimos que escribiera un tema sobre el que había trabajado o estudiado. De esta metodología surgió el listado de los contenidos de este libro, cada uno de los cuales debe ser conocido y, sobre todo, manejado por los médicos de familia cualquiera sea el país o la cultura donde trabajen, con independencia del tipo de problemas de salud
que les toque atender. No importa si éste es un hipertenso o aquél un asmático, el médico de familia deberá considerar a la persona total en su dimensión biopsicosocial, en su contexto familiar y comunitario, reconocer las emociones incluyendo las propias y comprender las relaciones del paciente con su familia y con el médico. Esto da una idea de la complejidad de la enfermedad como es abordada en la consulta de Medicina Familiar, lo que transforma en natural en quienes la practican, esa manera de pensar.
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