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Published on June 23, 2025

Terapias complementarias

Tratamientos psicodélicos en psiquiatría con LSD, ayahuasca y otros

Los efectos de los tratamientos psicodélicos en ciertos trastornos de salud mental son prometedores. Pero faltan protocolos para lograr replicabilidad de las intervenciones.

Author: Seybert, C., Schimmers, N., Silva, et al.

Fuente: Lancet Psychiatry. 2025 Jan;12(1):54-66. Quality of reporting on psychological interventions in psychedelic treatments: a systematic review

Introducción

La psicoterapia asistida por psicodélicos para el tratamiento de los trastornos mentales ha recuperado interés. Las sustancias psicodélicas causan experiencias psicológicas intensas con efectos pronunciados.

Los ensayos con psilocibina, dietilamida del ácido lisérgico (LSD), ayahuasca (una mezcla de dimetiltriptamina con un inhibidor de la monoaminooxidasa) y 3,4-metilendioximetanfetamina (MDMA) han mostrado resultados prometedores en cuanto a su eficacia para varios trastornos mentales, como el trastorno depresivo mayor y la depresión resistente al tratamiento, el trastorno de estrés postraumático (TEPT), el abuso de alcohol y tabaco, la ansiedad y la depresión en personas con enfermedades potencialmente mortales y la anorexia nerviosa.

Cuando el tratamiento con la sustancia se conceptualiza como parte de la psicoterapia asistida por psicodélicos, la psicoterapia es un componente integral, pero quedan preguntas importantes sin respuesta, como el grado en que la psicoterapia contribuye a los resultados del tratamiento y las mejores prácticas en los procedimientos de psicoterapia asistida por psicodélicos.

En esta revisión sistemática se evaluó la calidad de los informes sobre los métodos de intervención psicológica en la investigación de la psicoterapia asistida con psicodélicos. 

Resultados

Los participantes fueron pacientes diagnosticados con cualquier trastorno mental, según los sistemas de clasificación internacional (DSM o CIE). La intervención consistió en la administración de psilocibina, dimetiltriptamina o ayahuasca, MDMA, LSD o dipropiltriptamina, combinada con psicoterapia o apoyo psicológico.

Se incluyeron 45 artículos sobre ensayos clínicos de psicoterapia asistida con psicodélicos para trastornos mentales. Un total de 1464 participantes recibieron tratamiento con psilocibina (21 estudios), MDMA (n=11), dimetiltriptamina o ayahuasca (n=9), y LSD (n=4).

Los tratamientos fueron por TEPT (11 estudios), trastorno depresivo mayor (n=8), depresión resistente al tratamiento (n=6), ansiedad o depresión relacionada con el cáncer (n=5), trastorno por consumo de sustancias (n=4), trastorno por consumo de alcohol (n=3), trastorno de la personalidad (n=1), trastorno bipolar tipo II (n=1), anorexia nerviosa (n=1), trastorno dismórfico corporal (n=1), ansiedad o depresión relacionada con enfermedades (es decir, no relacionada con el cáncer; n=1), trastorno obsesivo-compulsivo (n=1), trastorno de ansiedad social en el trastorno del espectro autista (n=1), o adicción al tabaco (n=1).

Psilocibina

Veintiún ensayos probaron la psilocibina. Todos realizaron psicoterapia individual y dos también ofrecieron sesiones grupales.

La mayoría de los tratamientos incluyeron una o dos sesiones de dosificación, y otro estudio ofreció hasta tres sesiones, dependiendo de la incidencia de recaídas. Las sesiones de dosificación se llevaron a cabo en entornos no clínicos y todos los estudios, excepto uno, utilizaron una lista de reproducción de música estandarizada.

En algunos estudios, los pacientes comentaron su experiencia con los terapeutas cerca del final de cada sesión de dosificación. A excepción de un estudio, una o más sesiones de integración después del consumo de psilocibina formaron parte del tratamiento, en las que los pacientes hablaron sobre sus experiencias psicodélicas con un terapeuta para obtener nuevas perspectivas e incorporarlas a su vida diaria.

Las sesiones fueron guiadas por al menos un terapeuta. En la mayoría de los estudios, se pidió a los terapeutas que mantuvieran una actitud abierta, atenta, de apoyo y no directiva hacia los pacientes y su experiencia, y que intervinieran mínimamente durante las sesiones de dosificación. 

MDMA

Se incluyeron 11 ensayos que evaluaron la MDMA. A excepción de un estudio que ofreció terapia de grupo, el tratamiento se realizó de forma individual durante 7 a 18 semanas. La mayoría de los estudios hicieron referencia al manual de tratamiento de la Asociación Multidisciplinaria para Estudios Psicodélicos (MAPS).

Algunos estudios describieron enfoques de terapia conductiva conductual (TCC) y terapia dialéctica conductual, técnicas de atención plena y psicoeducación para el TEPT. Para las sesiones de dosificación, los estudios describieron entornos cómodos, con pacientes usando antifaces y auriculares, y se les invitó a dirigir su atención hacia su interior. Las técnicas incluyeron silencio terapéutico, interacciones verbales, escuchar música, relajación muscular y contacto cariñoso.

En seis estudios los pacientes permanecieron en el hospital durante la noche después de las sesiones de dosificación.

LSD

Cuatro estudios utilizaron intervenciones con LSD y MDMA o solo LSD. En dos estudios, las sesiones se realizaron en un entorno grupal e individual.

Un estudio describió una fase individual centrada en la psicoeducación sobre el trauma, la comprensión de la enfermedad, las intenciones del tratamiento y las técnicas de regulación emocional, seguida de una sesión grupal para prepararse para afrontar la experiencia psicodélica, que incluyó ejercicios de consciencia respiratoria y corporal, y la reiteración de las intenciones del tratamiento.

En otro estudio se realizaron dos sesiones para analizar los detalles de la historia clínica y la situación actual del paciente, y para proporcionar información sobre los efectos del LSD y la estructura del tratamiento. Para las sesiones de dosificación, en tres estudios, se invitó a los pacientes a dirigir su atención hacia su interior.

En dos estudios, se reprodujo música y luego se practicó silencio. Dos estudios no realizaron sesiones de integración. En otro estudio, cada sesión de dosificación fue seguida de tres sesiones destinadas a la integración y profundización del proceso terapéutico. El estudio más reciente describió una sesión de integración grupal después de cada sesión de dosificación.

Dimetiltriptamina o ayahuasca

Nueve artículos informaron sobre sus efectos. Todos los estudios, excepto tres, siguieron un enfoque ceremonial que combinaba intervención psicológica con tratamientos amazónicos (tradiciones shipibas o asháninkas).

La mayoría de los estudios describieron la preparación en períodos de privación previos a la dosificación, incluyendo aislamiento social, desintoxicación dietética y sesiones purgativas con sustancias eméticas.

La mayoría de los estudios realizaron ceremonias semanales (durante un período de 2 a 9 meses), principalmente en entornos grupales con rituales indígenas o música continua, y un estudio proporcionó una sesión de dosificación en un entorno hospitalario estándar. La dosis y el contenido de la ayahuasca no se especificaron en cinco estudios. Las sesiones de dosificación de dimetiltriptamina fueron guiadas por psiquiatras, mientras que las ceremonias de ayahuasca fueron dirigidas por ayahuasqueros (quienes preparan y cocinan la ayahuasca), curanderos o curanderos alternativos.

Discusión

En cuanto a los tratamientos con psilocibina, MDMA y LSD, se pudo delinear una estructura terapéutica de tres fases: preparación, apoyo e integración. Esta estructura no se siguió en los estudios con ayahuasca.

Los instrumentos de adherencia para evaluar el componente psicoterapéutico se utilizaron con mayor frecuencia en las psicoterapias asistidas con MDMA que para otras sustancias. Los estudios de psicoterapia que miden la adherencia del terapeuta son valiosos para la evaluación de la integridad del tratamiento, que es crucial para comprender la asociación entre las intervenciones psicológicas y los resultados, y para plantear inquietudes sobre la efectividad y la seguridad de los pacientes.

La evaluación de la calidad de los informes mostró que los estudios sobre MDMA, MDMA y LSD, y dimetiltriptamina, ofrecían poca información sobre la trayectoria profesional de los terapeutas. En la práctica general de la psicoterapia, los hallazgos sobre la influencia de las características del terapeuta en los resultados del tratamiento son contradictorios.

Si bien es necesario mejorar los informes sobre los métodos psicoterapéuticos, la estructura de tres fases (preparación, apoyo e integración) se identificó adecuadamente en varios estudios. Se ofreció a los pacientes información sobre la experiencia psicodélica, se estableció una buena relación entre terapeutas y pacientes y se formularon los objetivos y expectativas del tratamiento. En la fase de apoyo, la participación del terapeuta se centró principalmente en brindar apoyo y orientación durante la experiencia psicodélica, en una o más sesiones de dosificación.

Finalmente, hubo una fase de integración, durante la cual pacientes y terapeutas reflexionaron sobre la experiencia psicodélica y discutieron cómo incorporar nuevas perspectivas a la vida diaria. Sin embargo, incluso dentro de esta estructura, el apoyo psicológico o las intervenciones psicoterapéuticas presentes en los tratamientos asistidos con psicodélicos fueron muy heterogéneos, especialmente para psicodélicos distintos de la MDMA.

La evidencia disponible actualmente dificulta la identificación de las contribuciones relativas de las sustancias psicodélicas y de las intervenciones psicoterapéuticas.

La heterogeneidad actual del componente psicológico de los tratamientos plantea dudas sobre la replicabilidad de la eficacia y la seguridad de los tratamientos. Sigue sin estar claro qué componentes psicoterapéuticos son necesarios, ni si el apoyo psicológico indiferenciado es suficiente.

Una deficiencia de esta revisión sistemática es que no involucraron a personas con experiencia en su diseño ni en su implementación. Otra limitación es que el acceso a la información fue incompleto en varios estudios. En general, el conocimiento detallado sobre la estructura y el contenido de las intervenciones psicoterapéuticas dentro de los tratamientos psicodélicos es escaso.

En resumen, si bien los efectos de los tratamientos asistidos con psicodélicos son prometedores, la misma atención fundamental prestada a la publicación de los resultados de los ensayos debería extenderse al componente psicoterapéutico de los tratamientos y al desarrollo de protocolos y manuales de tratamiento, lo que permitirá la replicación de las intervenciones y mejorará la seguridad y el bienestar del paciente.

 

 


Resumen objetivo: Dra. Alejandra Coarasa