Los pacientes cardíacos que interrumpen el tratamiento con estatinas mientras están hospitalizados por angina triplican su riesgo de muerte o infarto de miocardio respecto a los que siguen tomando a medicación.
Es la conclusión de un estudio publicado en la edición electrónica de "Circulation" por investigadores alemanes de la Universidad de Hamburgo.
Examinaron los datos médicos de 1.616 pacientes que habían participado previamente en el estudio PRISM, un ensayo que comparó la efectividad de tirofibán frente a heparina en pacientes con cardiopatía isquémica.
Cuando ingresaron en el hospital, 465 pacientes habían sido tratados con estatinas durante 6 meses. Esta terapia se mantuvo en 379 y se interrumpió en 86. Los investigadores examinaron las tasas de muerte y de infarto no fatal, y encontraron que aquellos que seguían recibiendo estatinas presentaban la mitad de riesgo de muerte o infarto que aquellos que nunca habían tomado estos fármacos. En relación con los primeros, el riesgo entre los pacientes en que el tratamiento con estatinas fue interrumpido fue 2,93 veces mayor.
En opinión de los autores, este incremento de la tasa de mortalidad y de infarto sólo puede explicarse por el abandono de la terapia con estatinas.
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