Al menos parte del riesgo biológico para el asma y las alergias de la infancia tiene su origen en el útero, según sugiere una investigación reciente de la University of South Carolina (Estados Unidos), cuyos resultados se presentaron en la conferencia internacional de la American Thoracic Society, celebrada en Toronto (Canadá).
El orden de nacimiento e incluso el método del parto tienen un impacto significativo en la potencia a largo plazo de las defensas alérgicas del niño. En la reunión, un equipo de científicos señaló que tenía evidencia que indicaba que cuando un marcador genético específico para el desarrollo alérgico y asmático está presente en un primogénito, parece aumentar el riesgo de afecciones alérgicas hasta diez años más tarde. Sin embargo, cuando exactamente el mismo marcador está presente en el segundo o tercer hijo de la familia, el gen parece tener precisamente el efecto opuesto, en realidad disminuyendo tal riesgo.
"Esta es la primera vez que se ha demostrado que el orden de nacimiento puede afectar la conducta de genes relacionados al asma y las alergias, y que por tanto el orden de nacimiento puede afectar el riesgo de desarrollar una de las afecciones", afirmó el Dr. Wilfried Karmaus, autor del estudio.
En un segundo frente, otro equipo de investigadores sugirió que células reguladoras asociadas a la función inmune apropiada podrían estar dañados en los bebés que nacen por cesárea.
"Encontramos una respuesta celular disfuncional en el sistema inmunitario normalmente protector entre los bebés de cesáreas", observó la Dra. Ngoc Ly, de la University of California, de San Francisco. "Y aunque se necesitan más trabajos para hacer un seguimiento de la persistencia de esta respuesta, pensamos que esta vía inmunitaria alterada podría influir en el desarrollo del asma más adelante".
Para explorar la relación entre el orden de nacimiento y el riesgo de asma y alergia, el equipo del Dr. Karmaus dieron seguimiento a más de 1.200 recién nacidos de la Isla de Wight, en el Reino Unido.
Tras registrar los órdenes de nacimiento, los investigadores evaluaron el estado alérgico de cada recién nacido al examinar indicadores presentes en la sangre del cordón umbilical. Además llevaron a cabo pruebas alérgicas estándar de punción cutánea tanto a los cuatro como a los 10 años de edad.
Los autores encontraron que, entre los niños primogénitos, la presencia de una cepa genética particular conocida como variante genética IL-13 se asociaba a un mayor riesgo de tener una "respuesta alérgica". La relación persistía una década después.
Al contrario, entre los niños nacidos en segundo lugar o más adelante, no se encontró tal asociación entre IL-13 y un mayor riesgo. De hecho, el papel de IL-13 parecía "cambiar" al de protector contra el riesgo.
"El feto es de hecho un cuerpo foráneo", explicó el Dr. Karmaus. "Y un cuerpo foráneo puede ser expuesto a mucha activación inmunitaria o no, dependiendo. Así que pensamos que algo durante el embarazo (probablemente el sistema inmunitario de la madre) estimula al gen IL-13 para que actúe de manera distinta, dependiendo del orden de nacimiento. Aún no hemos demostrado cómo funciona, pero esa es la idea".
El Dr. Karmaus sugirió que el hallazgo podría teóricamente llevar a la creación de intervenciones, tal vez terapéuticas o simplemente cambios en el estilo de vida, que podrían reducir el riesgo de respuesta alérgica de los primogénitos.
Mientras tanto, el equipo de la Dra. Ly exploró los riesgos similares asociados a las cesáreas analizando la actividad reguladora celular presente (en la forma de las llamadas células treg) en la sangre del cordón umbilical de 50 bebés nacidos por cesárea y 68 por parto vaginal. Todos los bebés tenían al menos un padre que padecía alergias y/o asma.
Los autores encontraron que entre los bebés nacidos por cesárea, las células treg tenían una mayor tendencia de no funcionar apropiadamente, lo que aumenta el riesgo de un inicio precoz de trastornos del sistema inmunitario. Esto, a su vez, puede aumentar la probabilidad de que un niño desarrolle una alergia o asma al crecer.
La Dra. Ly sugiere que la forma de parto podría en realidad influenciar el desarrollo del sistema inmunitario y ultimadamente el riesgo de asma y alergias podría deberse al hecho de que el parto vaginal provee una exposición beneficiosa a microbios del canal de parto que simplemente no están disponibles para los bebés nacidos con cesáreas.
Abordando las causas originarias del asma y las alergias desde aún otro ángulo, un tercer equipo de investigadores alemanes presentaron hallazgos que sugieren que las madres que visitan granjas y beben leche de granja confieren un beneficio antialérgico a sus futuros bebés.
En el estudio participaron 18 madres que trabajaban en granjas y 59 madres que no lo hacían. Las madres que tenían acceso a granjas parecían dar a luz a bebés con células treg que funcionaban mejor.