Los expertos explican que los médicos pueden utilizar una tecnología llamada diagnóstico genético preimplantacional (PGD) para examinar el sexo de los embriones que se producen por reproducción asistida. Después, las parejas seleccionan embriones masculinos o femeninos para implantarlos en el útero materno.
Según la información, llevar a cabo esta selección sin razones médicas es controvertido y está prohibido en muchos países incluyendo Reino Unido y Canadá, debido a la preocupación pública de que causaría discriminación sexual o de que socavaría el principio por el que los padres deben querer a sus hijos incondicionalmente
El ensayo, para el que los investigadores han solicitado autorización durante nueve años, comenzó el pasado mes y tendrá en cuenta la salud de los hijos, así como los factores sociales en las familias a medida que crecen los niños. Los médicos tienen una lista de espera de al menos 50 parejas, pero sólo participarán aquellos que ya tengan un hijo y quieran tener otro del sexo opuesto, un método denominado "equilibrio familiar".
Según los expertos, los Estados Unidos no han regulado la selección social del sexo aunque dos sociedades profesionales, la American Society of Reproductive Medicine (ASRM) y el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG), se han declarado en contra de ello. Los investigadores esperan que su estudio les persuada y que los países que han prohibido esta práctica revisen su actitud hacia este tema. "Esas posturas están basadas en la opinión pública, no en resultados científicos", señala la Dra. Sandra Carson, investigadora principal del estudio, "la opinión pública es importante, pero no debería ser utilizada para prohibir algo", concluye.
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Nature
Baylor College of Medicine
ASRM
ACOG