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/ Published on March 25, 2003

Aspectos preventivos

Ingesta de calcio en los diferentes ciclos vitales del ser humano

En la gestación, la adolescencia y en los ancianos con estados carenciales es necesario la administración de éste mineral.

Author: Dr. Julián A. Herrera *

Fuente: Colomb Med 2002; 33: 6-9

Index
1. Desarrollo
2. Variaciones en la ingesta de calcio en la dieta
3. Suplemento oral de Calcio
4. Bibliografía

El calcio es un mineral necesario para su depósito a nivel óseo en etapas de crecimiento y para regular diversas respuestas celulares donde obra principalmente como un segundo mensajero(1). En los diversos ciclos vitales del ser humano hay unas mayores necesidades fisiológicas del mineral sobre todo en la gestación y en la adolescencia, mientras en el anciano con estados carenciales y riesgo de osteoporosis también es importante con fines preventivos.

Las recomendaciones de ingesta de calcio durante la gestación difieren mucho entre los países aun con poblaciones semejantes, con un aumento de ingesta relativo a la mujer no embarazada que va desde cero hasta 800 mg/día o más. Una de las razones de esta variabilidad se debe a las diferencias sustanciales en los promedios de ingesta de calcio entre países. Las ingestas de 200-500 mg/día son típicas de América Latina, África y Asia, donde el consumo de lácteos es bajo, mientras que en países del norte de Europa, Norte América y Australia es de unos 1000 mg/día (2). Además las dietas que derivan el calcio de alimentos vegetales principalmente, pueden tener compuestos que interfieren con la absorción del calcio y reducen su biodisponibilidad.

Como pueden ocurrir algunos grados de adaptación en grupos que habitualmente consumen dietas bajas en calcio, muchas veces los comités de expertos tienen en cuenta el promedio de consumo del mineral para fijar las recomendaciones acordes con éste y por tanto estas recomendaciones serían aplicables sólo a grupos que consumen una dieta específica en determinada región.

Otra de las razones de la variabilidad en las recomendaciones de calcio se debe al actual estado de desconocimiento acerca de los requerimientos del mineral para la reproducción humana y la lactancia. En general, estos se han calculado añadiendo a los de la mujer no embarazada ni lactante, la cantidad que cubra el costo de calcio para el crecimiento fetal y la producción de leche. Sin embargo, es posible que alteraciones en la absorción y excreción mediadas por cambios metabólicos, puedan compensar por estas necesidades extras sin necesitar cambios grandes en la dieta.

Aunque la evidencia científica de la economía del calcio durante la gestación humana es muy limitada, en teoría, aproximadamente unos 200-300 mg de calcio/día se depositan en el esqueleto fetal durante el tercer trimestre de la gestación (3). Si la dieta de la embarazada no provee suficiente calcio para el desarrollo fetal, el crecimiento del feto se podría afectar adversamente, o el calcio ser podría liberar del esqueleto materno donde se encuentra más del 98% del mineral, con posible efecto a largo plazo en la salud de la madre. Sin embargo, debido a que se absorbe alrededor de un tercio del calcio dietario, es posible que los cambios en la absorción, el metabolismo y la excreción puedan asegurar suficiente calcio a la placenta sin recurrir al esqueleto materno o necesitar grandes aumentos en la ingesta.

En resumen, la ingesta inadecuada de calcio durante la gestación puede afectar el feto y su crecimiento. Las recomendaciones se deben basar en la situación particular de cada embarazada tanto al inicio del embarazo como sus posibilidades a través de toda la gestación.

La movilización del calcio del hueso materno podría dar soporte al crecimiento fetal y a la producción de leche materna si la ingesta de calcio fuera insuficiente. Sin embargo, se han observado cambios en el contenido mineral del hueso materno y en la absorción, excreción y en el metabolismo, pero se desconoce si estos cambios son modificaciones fisiológicas normales o son una respuesta a la insuficiente ingesta de calcio (4). Tampoco se conocen las consecuencias de estos cambios en la salud de la madre a corto plazo. La evidencia de que cambios óseos que acompañan la gestación y la lactancia pueden aumentar el riesgo de osteoporosis, no es muy concluyente.

* Profesor Titular, Departamento de Medicina Familiar, Escuela de Medicina,  Facultad de Salud, Universidad del Valle, Cali, Colombia.

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